Reflexión en casa

Mar 31, 2022

POR COCHITA PUÉRTOLAS

Hoy la calle está sola. El silencio ensordece. Se respira un aire extraño. Se siente en la gente. Lo dicen sus miradas: «Estamos perdidos. Estamos sorprendidos».


¡Qué periodo tan extraño, tan ingrato y tan desolador! Como decía un gran sabio el otro día, el planeta estaba enfermo. El mundo necesitaba despertar, estábamos fósiles, éramos frágiles y nadie se daba cuenta de que su alrededor era vacío.


No había nada que no fuese dinero, rutina y una serie de prioridades que ahora vemos innecesarias, pero que condicionaban nuestros días.


Ahora todo nos falta: nos falta una risa, nos falta un amigo, nos falta un amor… Nos falta un todo.
Cada mañana, el sol parece que asoma con miedo, miedo a despertarnos, a despertar un nuevo día sin ilusión y con miedo.


Somos humanos, somos vulnerables y ahora nos hemos dado cuenta de que somos débiles, y que necesitamos de nuestros semejantes, que necesitamos muchas cosas y que, aunque todos queramos llevar el mismo rumbo, hay barcos muy, muy diferentes.


Espero que, tras estos días tan duros, hayamos reflexionado sobre nosotros mismos, sobre nuestras vidas y nuestros objetivos que, seguro, serán bien diferentes.


Espero que ahora una mirada, un gesto o un abrazo sean más importantes que antes.
Espero que también nos hayamos dado cuenta de que ha llegado la primavera. Esa primavera que también tenía miedo, no sabía si quedarse o venir al año que viene.


Espero que todo haya servido para conocer qué se es, qué se tiene, qué te rodea y a quién realmente quieres. Que seamos uno mismo y lo que nos depare la vida sea valorado y positivo para todos; porque todos somos uno y todos debemos ir juntos.

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