En pleno 2021, y tras casi 50 años del fin de una dictadura, hemos conseguido inmortalizar unos
testimonios que perdurarán en el tiempo. Llegan medio siglo después, acompañados de miedo y
cautela, pero repletos de impresiones y vivencias de gente que vivió la posguerra en primera persona.


A pesar de vivir en una sociedad que avanza a pasos agigantados, todavía somos reticentes a contar
una realidad que enfrentó a familias y amigos. Testimonios de personas que han sufrido y sufren
por no poder tener un duelo digno, como nos contó Pablo Marco. Aún así, otros muchos se van a
quedar sepultados sin ver la luz del sol a causa de ese miedo que todavía perdura hoy en día.


Con estos documentales hemos intentado abandonar esos bandos y dejar atrás las ideologías de
cada uno. Hemos podido ver a vecinos y familiares dialogando entre sí, lo que supone un avance
hacia una sociedad mucho más moderna y desarrollada.


Desde estas líneas, quiero dar las gracias al equipo que siempre me acompaña en cada una de las
tareas, y en esta ocasión fueron Laura Malo y Adrián Fidalgo, junto a ellos pudimos dar forma a
estos tres documentales que quedarán para la memoria de todos los calamochinos y calamochinas.
Ha sido todo un reto el poder grabar y producir estos documentales. En ocasiones no ha sido nada
fácil por diversos motivos, como la edad o el miedo.


Todo ello sumado a una pandemia mundial que ha marcado una distancia física, totalmente invisible
gracias a la cercanía de los protagonistas. Ellos nos han contado con suma neutralidad lo que
ellos vivieron. Estaremos encantados de poder seguir recogiendo testimonios para poder completar
esta parte de la historia que produjo tanto sufrimiento a la sociedad.
Unas jornadas con afluencia de público, en donde se echó

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