Economía circular son dos palabras que se llevan escuchando desde hace un tiempo, aunque en los últimos meses están en pleno auge. Autoabastecerse con los recursos que cada uno dispone o tiene a su alrededor ha sido durante mucho tiempo la filosofía de vida de muchos. Cuando el mundo entero pretende disponer de cualquiera de estos recursos independientemente de lo lejos que estén o de lo difícil que sea su acceso, el que sale más perjudicado es el planeta. Esta accesibilidad, propiciada por Internet, es una oportunidad para aquellas personas que viven en zonas donde no existen todos los recursos de una ciudad. Podemos tener el último modelo de ordenador en nuestras manos en cuestión de horas, sin tener que desplazarnos a la tienda física. Aunque esta facilidad muchas veces es un problema para los comercios locales, que ven cómo los vecinos de al lado reciben paquetes comprados por Internet, con productos que ellos mismos tienen en sus tiendas. Aprovechar todos los recursos o buscar la oportunidad para adquirirlos es lo que hacían nuestros mayores antes de que existiera Internet. Ellos vivían con lo que tenían y llegaban a acuerdos con el resto, bien sea comprando o intercambiando: una hortaliza por un par de huevos, unos huevos por una tortilla, una tortilla por unos calcetines de lana y así se iba haciendo grande la bola que ahora llamamos economía circular. Un sistema mediante el cual vecinos, empresarios, comerciantes y hosteleros tenían el futuro asegurado. La llegada de Internet destruyó aquellos comercios que no supieron adaptarse al cambio. Por ello, es importante que agentes y usuarios se sumen a esta transformación buscando la fórmula que mejor se adapte a todos y creando una red que funcione por sí sola. Con este nuevo reto se podrá consumir más en casa e incluso generar nuevos recursos e iniciativas que den vida a nuestros pueblos. El ritmo de consumo diario tiene que verse disminuido evitando el concepto “comprar, usar y tirar”, ya que no beneficia en absoluto al planeta. El uso responsable de los recursos de los que disponemos será el futuro para las próximas generaciones.

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