En la medina musulmana de Darüqa, vivió un walí que llamaba la atención por su porte, elegancia, incluso por sus modales. Zoma era su nombre, y una mañana que cabalgaba sobre su caballo en dirección a la mezquita, detuvo a su corcel ante una bellísima moza que cruzaba la calle con un cántaro apoyado a su cadera. Zoma quedó admirado ante la graciosa figura de la desconocida joven que le miró con una leve sonrisa. Ya en la mezquita, Zoma se dispuso a orar, pero en su mente estaba todavía la imagen de aquella joven.
Durante la noche tuvo un sueño en el que prometió mandar hacer una torre en la cumbre del monte más alto de Darüqa en honor a la jóven si, finalmente, la hacía suya. Al día siguiente, Zoma habló con el santón Abú-Amer, con quien le unía gran amistad, para comentarle su inquietud desde que vió a la joven del cántaro.
-¿ Y… esa joven de quien me hablas, es mora o cristiana? Le preguntó el santón.
-Pues.. no podría aseguralo. Velo, no llevaba, y por sus ropajes parece más bien cristiana- Respondió Zoma
-En ese caso, olvidaos de ella, vuestra unión es del todo imposible- Dijo Abú-Mer, a lo que Zoma respondió…
-Yo la haré abrazar el Islam y la convertiré en mi favorita.
Entre tanto, todas las tardes cabalgaba Zoma por donde sabía que transitaba la joven, con el único propósito de que sus miradas volviesen a cruzarse.
Por otro lado, la joven cristiana había ya comenzado a sentir algo especial por aquel moro, gallardo y de poderoso aspecto, del que desconocía su nombre y por las mañanas se apresuraba hacia el lugar por el que pasaban los fieles hacia la mezquita con el único propósito de verlo.
Por esos días un joven cristiano fue detenido por los alwaciles y conducido a los calabozos de la alcazaba por burlarse del muecin cuando llamaba a los fieles, que resultó ser hermano de la hermosa joven, llamada María, de la que Zoma estaba enamorado y no tardó mucho en enterarse esta de lo sucedido y corrió a visitar al walí para suplicarle perdón y libertad para su hermano. Un sirviente africano abrió la puerta tras la llamada de la joven que le comentó el objeto de su visita. La hizo esperar fuera de la casa y avisó a su señor que indicó al sirviente que la hiciese pasar.
La sorpresa para ambos fue grande, pues María desconocía que aquel joven del que estaba enamorada era el walí de Darüqa, y este no sabía que el acusado por el que venían a pedir perdón era hermano de la joven. María entre sollozos solicitó al walí la libertad para su hermano, a lo que éste manifestó la imposibilidad de complacerla porque estaba ya sentenciado a muerte por su grave delito contra el Islam. Sin embargo podría perdonarlo si ambos accedían a abrazar la religión de Mahoma y ella se convertía en su esposa.
María le respondió, entre llantos de dolor, que gustosamente sería su esposa si el se convertía al cristianismo, a lo que Zoma respodió muy enojado que él nunca renunciaría a su fe y su hemano moriría a manos del verdugo.
La joven marchó desesperada con un incontrolable llanto y hacia mitad de la escalera se detuvo ante la potente voz de Zoma que gritó: No llores María, por el amor que te tengo, liberaré a tu hermano
Se dice que el joven fue puesto en libertad, Zoma se convirtió en secreto al cristianismo, casó con la bella María y fue construida la Torre de Zoma.

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