Se supone que en esta España nuestra, además de cosas malas, pasan cosas buenas, el problema es que sólo las malas noticias genera atención, seguimiento de las mismas en los distintos programas de televisión, redes sociales y un poco menos en los periódicos tradicionales. Las cosas buenas no venden, ni en periódicos, ni captan la audiencia de los programas televisivos, en argot judicial sólo las condenas generan atención no las declaraciones de inocencia.
Llama también la atención, la cantidad de especialistas con los que contamos, cuando ocurre una desgracia son cientos de especialistas los entrevistados, ya sea por el apagón o por las infraestructuras ferroviarias.
Aún llama más la atención la cantidad de periodistas que de la noche a la mañana se consideran especialistas en catástrofes, hay especialistas que se hacen por cursillos, otros han tenido que lidiar con una carrera para ser considerados especialistas.
Cuando los servicios públicos no funcionan de forma adecuada la gente, con razón, se cabrea.
Sólo es necesario ver como los que usan los trenes de cercanías (rodalías en Cataluña), se muestran indignados con esas situaciones, que además se suelen solucionar en bastante corto espacio de tiempo.
Nosotros estamos en una provincia donde se hizo viral, así se llama ahora, un video en el que un tractor agrícola iba más rápido que el tren, creo que por los parajes de Navarrete, Barrio de Calamocha.
En esta provincia los medios públicos de transporte brillan por su ausencia, ningún trabajador, por cuenta propia o ajena cuenta con un servicio que sea capaz de llevarlo a su puesto de trabajo a las 8 de la mañana, ni que lo traiga de vuelta a casa a la hora de plegar su jornada de trabajo. Eso por aquí es ciencia ficción.
Nunca hemos tenido unos servicios públicos de transporte dignos, el tren renqueante, cuando pasa por la vía que no siempre pasa, las líneas de autobuses regular tal cual.
Ni cercanías, ni rodalías ni lejanías, ni media distancia.
En la actualidad ya llevamos más de un año sin tren físico, están electrificando la vía y tenemos más paciencia que el Santo Job.
Nos han acostumbrado a hacer otras cosas, tenemos que tener un vehículo para poder ir a trabajar, muy caro o muy barato, dependiendo de los kilómetros a realizar para ir al puesto de trabajo, eso sin ayuda o subvención al transporte.
Por estos lugares nos han acostumbrado a estas cosas y con nuestro esfuerzo, inversión y paciencia infinita vamos sacando nuestras obligaciones adelante.
Podríamos estar muy cabreados pero no parece que lo estemos.
Por eso cuando alguien nos pregunta decimos Sin Incidentes dignos de mención.

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