Su nombre de pila era Juan José Campos Julián y había nacido en El Frasno el 17 de febrero de 1727 y bautizado el mismo día en la parroquia de Nuestra Señora de las Peñas de esta localidad zaragozana. Hijo del médico darocense Agustín Campos Casado y la manchonera Isabel Julián Martin, siendo sus abuelos de Daroca y Manchones respectivamente.
Don Agustín, el padre, ejerció su profesión en El Frasno, Daroca, Zaragoza y Manchones. En este último el joven Juan José pasó buena parte de su infancia y en alguna ocasión, cuando, a muchos quilómetros de distancia le preguntaban por su lugar de origen, su respuesta solía ser “soy aragonés y casi de Manchones”.


Los padres del joven observaron su vivacidad e ingenio desde muy temprana edad por lo que decidieron llevarlo a Calatayud a estudiar Gramática y Filosofía y en aquella ciudad es donde tuvo sus primeros contactos con los carmelitas descalzos. De hecho, dos de sus hermanos habían ya entrado en esa Orden.
Con tan solo 15 años ingresó en el convento de carmelitas descalzos de Calatayud donde recibió su formación confesional y el 4 de abril de 1743 hizo su profesión religiosa en el convento de San José de Zaragoza. Antes de esta fecha había tomado el hábito adoptando desde entonces el nombre de Fray Juan José de Lamberto, aunque se desconoce la fecha exacta. El nombre religioso lo tomó de San Lamberto, primer legislador del Carmelo, obispo de Jerusalén. La costumbre de añadir al nombre de pila el de algún santo se remonta a la reforma carmelita iniciada por San Juan de La Cruz y Santa Teresa.


Fray Juan José siguió formándose en Filosofía y Artes en Calatayud y Teología en Huesca, ciudad en la que fue ordenado diácono en 1750 por el obispo Antonio Sánchez Sardinero, y muy probablemente en ese mismo año fue ordenado sacerdote. En estas dos ciudades impartió clases de Artes y Filosofía y al parecer tenía excelentes dotes pedagógicas, así como de oratoria. También estudió Moral en Valencia.
A partir de entonces su carrera fue ascendente en cuanto a cargos importantes siendo prior de los conventos de Tarazona y Calatayud, examinador del Arzobispado de Toledo, predicador del rey Carlos III y procurador de la Orden Carmelita en la Corte entre 1772 y 1778. Durante ese tiempo fue nombrado obispo de Almería, cargo que rehusó.
Desde muy joven había manifestado su deseo de marchar a América y dedicarse a la tarea de la evangelización y catequesis de los más pobres y marginados de aquellas tierras y finalmente su deseo se cumplió en diciembre de 1778 al ser nombrado obispo de Córdoba de Tucumán, en Argentina, aunque no ocupó su cargo hasta el 30 de octubre de 1780. Allí fundó el 21 de abril de 1782 la Congregación de Hermanas Carmelitas de Santa Teresa de Jesús, manifestando en una carta pastoral que el objetivo fundamental de esta Institución era el de “recoger, criar, instruir y educar a las pobres huérfanas, preservándolas de la necesidad y de la ignorancia”…“(sic) Más tarde fundaría también el Colegio de Niñas Nobles y el Hogar para Huérfanas y Pobres.
En 1784 fue visitador de la Universidad de Córdoba de Tucumán y el 14 de diciembre de ese año consagró solemnemente la Iglesia Catedral de esa ciudad argentina.
En 1785 fue nombrado Arzobispo de la Ciudad de La Plata en Bolivia, cargo que ocupó hasta su fallecimiento el 25 de marzo de 1804 en Chuquisaca, actual Sucre, capital de Bolivia, en cuya ciudad existe una calle con su nombre como homenaje y agradecimiento a su labor eclesiástica y educativa.

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