Pascual Sánchez

Ene 19, 2022

 responsable de los Archivos parroquiales del Arciprestazgo

Daroca es un lugar con historias, así, en plural. De ello, da cuenta de forma puntual cada dos semanas en este periódico Pascual Sánchez. Su trabajo como responsable de los Archivos parroquiales del Arciprestazgo le ha permitido indagar durante años entre documentos antiquísimos que no solo recogen el pasado de la capital comarcal, sino de las localidades de la comarca y su vetusta Comunidad de Aldeas. Fruto de estas investigaciones y de su interés por compartir sus descubrimientos con los demás, surgió Relatos de Daroca y otros lugares (Imperium Ediciones), una recopilación de narraciones con hechos reales o ficticios, más o menos creíbles pero, sin duda, arraigados al territorio. El libro se presentó el pasado 4 de enero en la Casa de Cultura de Daroca.

– ¿De dónde han salido tantas historias sobre Daroca y los pueblos de alrededor?

– Relatos de Daroca y otros lugares es un compendio de 59 historias. Muchas de ellas las abordamos en ‘Recuerdaroca’, una serie de encuentros que iniciamos hace tiempo en el espacio de José Félix Tallada y que, hasta hace un par de años, celebrábamos todos los meses en el salón de la Fundación de Desarrollo del Campo de Daroca para contar historias de la zona. Otros episodios se han publicado en este periódico, aunque en el libro son más extensos. No están ordenados de forma cronológica y, aunque parte de ellos transcurren en Daroca, otros están relacionados con localidades cercanas, no solo de la comarca, sino de la Comunidad de Aldeas o próximas en el territorio, como Luchente, Villafeliche o Molina de Aragón. Incluso, una de Huesca.

– Sin embargo, ya se advierte en el libro que hay historias ciertas por imposibles que parezcan y leyendas tan arraigadas que se toman por veraces.

– Sí. A mí me gustan mucho las leyendas y las tradiciones, pero hay que saber diferenciarlas siempre de los hechos reales. Por ejemplo, en el libro, dedico un capítulo al Torreón del Jaque, que tiene una historia muy arraigada en Daroca pero que no deja de ser una leyenda. Hay otros episodios que sí están basados en hechos y personajes reales, como ‘Las seis ocas’ o ‘El caballero del águila blanca’, o que tienen parte y parte, como ‘El callejón de la traición’. La mayoría de estas historias son sobradamente populares en la zona, algunas son adaptaciones de los textos del Padre Beltrán. Y también he dedicado un espacio a darocenses excelentes y a otros no tan excelentes.

–¿Quiénes son, para usted, esos «darocenses excelentes»?

– Son personajes de Daroca o vinculados de alguna forma al territorio que, sin duda, merecen ser distinguidos. Por ejemplo, el compositor musical y organista Pablo Bruna, también conocido como ‘el ciego de Daroca’; los Díez de Aux, una familia que tiene su emblema en la Puerta Baja de Daroca y a la que perteneció incluso algún Justicia de Aragón; Pierres Vedel, que era francés pero construyó la Mina de Daroca y también dejó su huella en Teruel; el Obispo Francisco Clemente, el Cid Campeador… Incluso, dedico un capítulo a los darocenses anónimos que se fueron a luchar a África y, al volver, dejaron su registro en la capilla.

–¿Y qué me dice de esos darocenses «no tan excelentes»?

– Tuvimos la desgracia de sufrir a varios. Muchos conocen la historia del Diablo Royo, que era de Barbastro y recaló en Daroca, donde cometió asesinatos crueles. O, por ejemplo, Justino Morales, que llegó a ser responsable de la prisión y cometió auténticas tropelías, y fue ajusticiado en Daroca.

– Recabar todas estas historias exige una investigación ardua.

– Hay mucho trabajo detrás pero, gracias a mi trabajo, puedo acceder a estas historias. Algunos de los relatos del libro se podría decir que son inéditos porque hay información que sale de libros que nadie ha abierto en siglos.

–¿Tiene algún relato favorito?

– El primero, ‘Nostalgia’. Es una historia que contaba mi tío Pedrín sobre costumbres de Daroca en sus tiempos, cantinelas, frases que se decían y dejaron de decirse… Y he intentado reproducirlo como me lo contaba él.

¿Qué acogida tuvo el libro en su estreno, en Daroca?

– Muy bien. Vino mucha gente para lo que esperábamos porque, con el aumento de caso de coronavirus, llegó a correrse la voz de que se iba a suspender la presentación. Pero fue un éxito, la sala se llenó, el público hizo preguntas tras la intervención del alcalde, Álvaro Blasco, y la editora, Arancha García, y se vendieron todos los ejemplares.

–¿Eso significa que habrá una segunda edición?

– Sí, ya está en marcha.

– Y, después de La guerra de la Independencia en el partido de Daroca, Cincuenta historias de Daroca, Setenta Leguas, Relatos de Daroca y otros lugares y otras publicaciones como los libros del programa de Fiestas de la ciudad, ¿ya tiene algún proyecto entre manos?

– Tendría material para escribir otro libro de relatos como éste. Pero, de momento, le he entregado a mi editora un borrador sobre un episodio de Daroca que siempre me ha llamado la atención y que inspiró Entre gitanos y payos, de Ildefonso Manuel Gil, otro darocense excelente. Se sitúa en la Feria de marzo de Daroca, en 1918, cuando se produjo una batalla campal entre dos clanes gitanos que terminó con tres muertos y muchos detenidos. He investigado mucho el suceso, hasta he accedido a las actas de los juicios, y me haría mucha ilusión publicarlo. Veremos qué deciden.

Mientras tanto, Relatos de Daroca y otros lugares se puede adquirir en la web www.imperiumediciones.com, en la librería El Molino (Daroca), en la Oficina de Turismo de Daroca y, pronto, en El Corte Inglés o FNAC.

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