Nacido en la Codoñera en 1684, Fray Roque Alberto Faci fue un carmelita, historiador, escritor y maestro del siglo XVIII. Puede que su nombre no nos suene de nada, pero es posible que si hemos escuchado alguna vez cualquier leyenda sobre la Virgen de nuestro pueblo, sea en parte gracias a la recopilación que este realizó en el libro “Aragón, Reyno de Christo y dote de María Santísima fundado sobre la columna inmóvil de Nuestra Señora en su ciudad de Zaragoza”, un catálogo de las Vírgenes y devociones marianas de toda nuestra comunidad autónoma.

En las Comarcas del Jiloca y de Daroca catalogó abundantes patronas, dando descripciones físicas de las imágenes, de sus iglesias y ermitas y, mayoritariamente, de las situaciones y milagros que les hacían ser devociones con culto especial. Las figuras de las Vírgenes están catalogadas según sus principios, otorgando un origen – mítico o histórico – a la religiosidad local, dependiendo de si fueron aparecidas, compradas, halladas, donadas o de culto antiguo. 

Cabe decir que la mayoría de actos milagrosos de estas Vírgenes están centrados en el término municipal o comarcal, actuando como protectoras locales en años de sequía, plagas, enfermedades o malas cosechas. De hecho, aunque el padre Faci relata todo tipo de milagros, les da mayor importancia a estas obras ‘colectivas’ que exaltan la religiosidad local. En el artículo de hoy, recopilaremos alguna de estas historias. 

De Nuestra Señora de las Cuevas de Caminreal, relata que su veneración ‘desde antiguo’, y resalta que el templo está construido con piedras de los muros de la antigua Muralla. Según Faci, allí donde llega el sonido de la Campana de su Ermita, queda libre de la caída de Granizo. 

De la Virgen de la Sierra de Herrera se cuenta que fue aparecida a un carbonero mientras cortaba leña, mandando a los vecinos construir un templo. En la tradición popular, se habla de que un hombre intentó robar las joyas de la virgen, no pudiendo andar más de veinte pasos por el peso que estas le producían y obligándole a devolver lo que había sustraído. 

En Ojos Negros, data en 1406 el año del milagro de la Virgen de las Santas Masas. En las proximidades del municipio una doncella se vio sin fuerzas mientras estercolaba en el campo. Al encomendarse a la Virgen esta no dudó en ayudarle, pidiéndole que diese noticia de lo sucedido. Los vecinos del pueblo no la creyeron, así que la Virgen unió dos dedos de la doncella de modo que ninguna persona los pudiera separar. Tras esto, los devotos edificaron la ermita de Santa Engracia como deseo de la Virgen.

En la Sierra de la Pelarda, cerca de la actual Olalla, dicen que existió un poblado que, amenazado por la invasión árabe, escondió la Virgen que veneraban, envolviéndola en un lienzo blanco y enterrándola debajo de la pila bautismal. La imagen se perdería por más de cuatrocientos años, cuando un pastor al labrar tropezó con ella. Algo semejante se cuenta de una labradora de Villafranca, a la que los bueyes, una y otra vez, se le arrodillaban mientras araba en el mismo lugar. Su padre le pidió que picase la tierra, donde apareció la Virgen, que todavía conserva la herida de la mejilla que se le hizo al desenterrarla. 

Estos son solo algunos ejemplos del amplio catálogo de figuras y milagros que Faci compendia en su obra. Su listado nos habla de la conexión entre la religiosidad y la vida cotidiana, donde lo divino se acerca a lo humano de forma habitual, exaltando tanto la devoción hacia las figuras como el sentimiento de comunidad. 

Si quieres más información puedes consultar el Catálogo del Padre Faci en internet. También tienes un artículo en el Baúl de la Memoria, donde se recopilan de forma resumida otros milagros. Para más información, puedes mandarnos un correo a secretaria@xiloca.com o hacerte soci@ del Centro de Estudios del Jiloca. Y tú ¿conoces más historias como estas? ¡Queremos conocerlas! 

Acércate, pregunta, curiosea.

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