Instantes

Jul 7, 2022

EN COLABORACIÓN CON ACCEM

Jhon Zambrano: “Tener que salir de tu país, dejar todo atrás y despedirte de tus seres queridos es una sensación de congelar el momento hasta el presente”

Se dice que el tiempo no se puede detener. Hoy se dice que se puede viajar en el tiempo o desdoblarlo. Es decir, que estamos aquí y no a la vez y que todo es una ilusión del espacio tiempo. Por lo cual, no se puede detener el tiempo porque sólo existe en nuestra mente como una ilusión o un sueño.
Pero, cuando se viven situaciones muy estresantes como dejar todo atrás, por un instante, todo se detiene. La ilusión de estar aquí y ahora se hace más intensa.


Es una sensación de ver todo en cámara lenta y el enfoque del lente sólo ve cómo respiras para afrontar con calma lo que el viento se llevó.


Tener que salir de tu país, dejar todo atrás y despedirte de tus seres queridos es una sensación de congelar el momento hasta el presente.


Es como si el tiempo no corriera porque está grabado ese momento cada día.
Momentos que se añoran volver a compartir, instantes de risas y emociones como cuando pasaste de grado escolar, lograste preparar una rica arepa, tomarte un café o una cerveza en compañía de amigos, familiares y vecinos, o comer una rica hamburguesa en tu lugar preferido.
Por un instante, tomar la decisión de no volver a compartir estos momentos e irte de casa parece imposible que se haga de este modo.


Pero, cuando todo el ambiente se torna de color gris, respiras con dificultad y miedo cada vez que se va por las mismas calles de siempre y ya no son seguras porque te pueden robar cualquier objeto o cosa de valor, incluyendo la vida; es allí cuando tomar esta decisión imposible se hace más urgente.
Tomar el bus para irte a trabajar y saber que estás en el juego de la Ruleta Rusa cada día, esos instantes ruegas y agradeces que fue escuchada tu oración, y hoy no te tocó ser asaltado.
Buscar con desesperación un medicamento que ya no hay en la farmacia porque ahora lo venden por redes sociales con demasiado sobreprecio, por un instante te preguntas cómo puedes sobrevivir tantos momentos con diferentes emociones que suben y bajan como una Montaña Rusa.


Y aunque no te gusten las emociones extremas, ahora tendrás que dar otras vueltas en la Montaña Rusa para poder comer, aunque te indigesten y enfermen estos instantes.
Por eso, se puede decir que el tiempo sí se detiene, aunque avance como el sonido de un arroyo. Se detiene en un instante en nuestro corazón porque nunca pasará y se olvidará todo lo que hemos dejado atrás.

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