Conocemos una Colombia maravillosa, de buena gastronomía, hermosos paisajes, música y delicioso café, sin embargo, existe un trasfondo entre todo lo ilustrado. La realidad es que ese hermoso país se ha transformado en violencia, corrupción y narcotráfico y es lo que contaré a continuación.
Yo, siendo un Colombiano de 61 años dedicado al oficio de seguridad y vigilancia en jornadas de 12 horas diarias, encontrándome en mis labores en el año 2021, ocurrió una situación que me cambió la vida.


Trabajaba en el apartahotel, en el cual solo entraban parejas, siendo las 3:30 horas de la madrugada cuando llega un hombre en estado de embriaguez. Mi trabajo consistía en tomar la llave de los vehículos para asegurarme de que estuvieran organizados y no existieran problemas al momento de que otro cliente quisiera salir.


Sin embargo, este hombre debido a su estado, olvidó entregarme la llaves. Al instante, sale un hombre junto a su pareja, se dirigía hacia su auto que se encontraba en el estacionamiento en el que empleaba mi turno, se da cuenta de que está bloqueado por aquel hombre que olvidó entregarme las llaves, al ver que no reaccionaba al moverlo, autorizó a sus escoltas a agredirme, a través de violencia física y psicológica. A su vez dio la orden de que me quitaran mi documento de identidad y el dinero, me tumbaron al suelo, acompañado de insultos y demás agresiones.


No lograron quitarme todas las pertenencias, sin embargo, me quitaron la identificación, se dirigieron con mucha molestia hacia los encargados del hotel, manifestándoles que me despidieran injustamente, esto originó discusión entre el personal del hotel, reaccionando en defensa llamando a la policía. Yo en ese momento me encontraba en estado de ansiedad con mis vestimentas rotas y temiendo por mi vida.
En ese momento ellos salen huyendo, un auto se encontraba afuera esperándolos y se dan a la fuga. Después, llega la policía, narramos lo ocurrido y me impacta al saber por los comentarios de los trabajadores del hotel, que era un cliente frecuente y adicionalmente un mafioso muy conocido en la zona y que los sujetos eran escoltas que lo acompañaban.
Tras el incidente ocurrido, esa madrugada, los dueños del hotel decidieron retirarme de mi trabajo, estuve desempleado alrededor de tres meses con la justificación de que era para proteger mi integridad, pero económicamente me vi muy afectado por la alta estadística de desempleo en Colombia.
Me vi en la necesidad de volver al hotel y pedir mi reincorporación, ellos decidieron aceptar mi solicitud asignándome trabajar en el día cubriendo unas vacaciones. Esta información se difundió, el mafioso al enterarse ordenó un seguimiento a mi persona acompañado de amenazas constantes.
Debido a los acontecimientos ilustrados, decidí irme de mi casa por miedo a que atentaran contra mi vida y la de mi hijo con quien vivía.


Durante mi reincorporación en el hotel donde trabajaba, decidí migrar a España y comprar el boleto, pensando en la idea de estar tranquilo y huir de esta situación de riesgo.
Mi llegada a España brindó un respiro y tranquilidad, el apoyo de algunos familiares durante mis primeros días fue gratificante, sin embargo la situación migratoria de ellos no permitió que me ayudaran por más tiempo, es por ello que solicité ayuda a la Casa de la Cultura en Zaragoza. Ellos me asignaron a la hermandad del refugio en la misma ciudad, estuve allí cuatro meses, me brindaron comida, techo, ropa, medicinas y todo lo necesario para estar bien.
La trabajadora social de la Casa de la Cultura quien organizaba la ayuda de los refugiados me designó hacia la organización Accem, quien un trabajador asertivamente me brindó la ayuda, no solo de manutención, sino el servicio psicológico y médico, asegurando mi proceso de protección internacional.
Durante mi proceso estoy conviviendo en un pequeño pueblo llamado Burbáguena, junto con Accem me he permitido evolucionar como persona y como trabajador, disfruto en la actualidad de una oportunidad de vida, y tratar de olvidar lo que fue esa horrible experiencia. Ahora disfruto mucho de la vida y de mi nieto que reside en Zaragoza.

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