El mes de febrero viene marcado por la celebración del carnaval en todas las localidades del Jiloca. Dentro de la tradición Luco de Jiloca revivió un año más sus Zarragones y, desafiando al viento, unas 500 personas se reunieron en la localidad para presenciarlo. Se trata de uno de los carnavales más tradicionales y antiguos de Teruel y, aunque se perdió, hoy en día cuenta con una gran aceptación en la localidad, tanto de personas que se animan a disfrazarse de los personajes tradicionales como de visitantes llegados desde numerosos puntos de Aragón.


El carnaval de Luco de Jiloca está basado en cuatro personajes básicos y, aunque son los zarragones los que le dan el nombre a la festividad, en realidad son los diablos los que representan la parte más tradicional. Este personaje se caracteriza por tener la cara completamente negra, una patata en la boca y unas tijeras de podar en las manos con las que va haciendo ruido allá por donde pasa, de hecho es habitual verlo asustando a los niños, puesto que es el actor malvado. El zarragón tiene un carácter más festivo y animado, viste con telas de saco y lleva un rastrillo en la mano y un cascabel en la parte trasera. Al ir andando el zarragón hace sonar ese cascabel y suele acercarse a las mujeres como símbolo para atraer la fertilidad. También encontramos dos personajes femeninos, llamados madamas, y que se dividen en ricas y pobres. La madama rica va vestida con buenas telas, un tocado y la cara cubierta con un antifaz; mientras que lo más característico de la madama pobre es que se coloca una silla del revés sobre la cabeza qu después cubre con una tela en la que solo dispone de un par de agujeros para poder ver.


El carnaval requiere de la participación de todo el pueblo dado que zarragones, diablos y madamas recorren las calles de Luco realizando paradas en las casas y son los vecinos los que se encargan de avituallar a personajes y acompañantes con mistela y pastas. El desfile termina en la plaza y la tradición manda que el carnaval termine con un baile alrededor de una gran hoguera. Este año el viento condicionó el acto y, debido a las fuertas rachas, se decidió apilar menos leña. También hubo voluntarios con mangueras durante todo el tiempo pendientes de que el fuego no se descontrolase.

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