Ambas localidades del Jiloca celebraron el carnaval y los vecinos sacaron sus disfraces más creativos y originales

La jornada del 14 de febrero andando por las calles del Jiloca era fácil cruzarse con un pirata, un indio, spiderman… o hasta el mismísimo Donald Trump y sus agentes de inmigración. Los vecinos de Monreal del Campo y Villafranca del Campo exprimieron al máximo su creatividad y sacaron sus mejores difraces para celebrar el carnaval. En Monreal los más pequeños disfrutaron de “El carro de la alegría”, un espectáculo que reunió a numerosas familias en el pabellón de la localidad, mientras que los adultos participaron en la verbena que organizó el Ayuntamiento en colaboración con el club de fútbol.
En Villafranca del Campo la comisión de fiestas organizó todo un fin de semana carnavalero. Una de las tradiciones de esta fecha en la localidad es la azuletada, que consiste en pintar con azulete a los vecinos, y que representa una de las costumbres más antiguas de Aragón. En este caso no se cuenta con personajes propios ni característicos, pero pasa de generación y generación y ha sobrevivido incluso a la prohibición que se le impuso después de la Guerra Civil.

En carácter festivo, los vecinos disfrutaron de concursos, así como de varias orquestas y actuaciones musicales. Por su parte los más pequeños corrieron delante de los cabezudos y reclamaron diseños originales en el pintacaras, mientras la comisión repartía chocolate y flores dulces. La temática elegida este año fue “superhéroes y villanos” y aunque hubo quien se lo tomó de forma más tradicional, el “villano” Donald Trump y sus agentes de inmigración se hicieron con el primer premio del concurso.
