UN PASITO PA´LANTE

Ene 19, 2022

POR JESÚS BLASCO

O mucha faena o poco desato es lo que parecen tener los padres de la patria que les ha costado más de cuatro años, la modificación del Código Civil sobre el régimen jurídico de los animales tras llegar a la conclusión de que ya no son cosas, ni bienes muebles como se les consideraba hasta el momento, y por fin se les reconoce su condición de seres vivos dotados de sensibilidad. Semejante obviedad es lo primero que te enseñan en la escuela donde aprendimos de carrerilla aquello de que son seres que nacen, crecen, sufren si se les maltrata, se reproducen y mueren.

En esta ocasión los Reyes Magos se han portado maravillosamente con los perros, gatos, pájaros y demás animales de compañía, con la entrada en vigor el 5 de enero del nuevo estatuto jurídico por el que dejan de ser cosas pasando a ser un miembro más de la familia. Los animales de compañía no pueden ser abandonados, hipotecados, embargados, ni causarles sufrimiento o dolor. Se podrá disponer de ellos mediante testamento y en los casos de divorcio o separación la custodia compartida estará regulada, y penalizada su utilización si se usan como herramienta en la violencia de género.

Son todo evidencias que no haría falta regular si los humanos mandáramos bien lejos la maldad que llevamos dentro y nos comportáramos como racionales que somos. Así lo debió entender San Antonio Abad cuya fiesta celebramos en estos días del corazón del invierno y cuya memoria venimos honrando desde hace la friolera de mil cuatrocientos años; San Antón nacido a orillas del Nilo en el Egipto de nuestros días hizo austera vida de ermitaño, y en su contemplación de la naturaleza y sin estudios descubrió la sabiduría y el amor divinos y de él proviene la costumbre de bendecir animales y plantas. En su iconografía nos aparece con una jabalina a sus pies puesto que un buen día se le acercó con sus jabatos a los que curó de ceguera; otro identificativo de nuestro santo es en compañía de un cuervo que para su sustento le trae un pan en  el pico, escena que podemos contemplar gracias al pintor Velázquez en la hemeroteca nacional de El Prado.

Al importante “pasito pa´lante” que acabamos de dar en el régimen jurídico esperemos que venga a sumarse a lo largo de este mismo año la nueva Ley de Protección Animal, que ya está cocinándose y ponga coto y freno a la crueldad de tantos desalmados cuya conducta para con los animales avergüenza al género humano. Una ley que aunque tiene que debatirse y pasar los filtros del Congreso ya ha comenzado a gotear para formar ríos de tinta manipulando y sacando de contexto alguno de sus puntos que solo buscan el bienestar de los animales frente a la oposición de quienes están en la onda de todo lo contrario.

Uno de los puntos de la nueva ley que más se runrunea por los medios, es la necesidad de hacer un curso de formación para tener un perro, y precisamente los que más leña están dando son los que no sirven ni aún para tenerlo; es de imaginar que no haya que matricularse en ninguna universidad y bastará con unos minutos ante el ordenador, por lo demás a nadie debe molestar que el compromiso que se adquiere al adoptar un perro sea de por vida así como las obligaciones en el tema sanitario, de higiene, de normas de urbanidad, de que hay que recoger las caquitas, que todos deben llevar su chip y censadas las razas peligrosas, etcétera, etcétera, y si además te instruyen de que el chocolate es un veneno para tu perro y puede causarle la muerte, o la necesidad de tener un seguro porque puede provocar un accidente, pues miel sobre hojuelas.

En poblaciones superiores a cinco mil habitantes las asociaciones vecinales tendrán un papel destacado en cuanto comience a andar la futura ley, si bien a los de Villa San Roque la cosa por población no nos obliga, no debería ser excusa para ponernos las pilas, retomar aquella charla del salón de plenos, y aprovechar el potencial humano que tenemos para ponernos a un nivel de referencia, porque entre otras metas, el pipican, el agility y el cementerio de mascotas nos están esperando.

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