Nació en Daroca en 1871 y murió en República Dominicana en 1926, a los 55 años. Además de por la geología y por su labor sacerdotal se interesó también por la botánica, siendo reconocido por los estudiosos de la época

El pasado 4 de marzo se cumplieron 100 años de la muerte de un ilustre (y olvidado) aragonés que destacó en los ámbitos de la botánica, la geología y la mineralogía en el primer cuarto del siglo XX.
Miguel Fuertes Lorén nació en Daroca en 1871. Era hijo de Dionisio Fuertes Julián y Quiteria Lorén Aznar, que tuvieron cuatro hijos: Mariano, Miguel, Joaquina y Guillermo. Su padre era muy conocido en la villa por ser el capataz de la Finca El Pilar, también llamada El Campillo. La familia vivía en unca casa de tres pisos, en plena calle Mayor, muy cerca de la Puerta Baja. Miguel estudió en el antiguo colegio de Santo Tomás, de los Padres Escolapios, cerca de la Puerta Alta. A los quince años ingresó en el Seminario diocesano de Teruel, a los diecisiete, ya con los estudios de bachiller, se trasladó al Seminario de Zaragoza donde recibió la tonsura y las cuatro órdenes menores y al terminar, en 1894, ejerció el Diaconado en la parroquia de Santiago de Daroca. Fue ordenado sacerdote en 1895 en la Seo de Zaragoza y trabajó como tal durante ocho años en el entorno de Daroca, primero en Villafeliche como ayudante del párroco y luego de párroco en Lechón.
Pasión por la botánica y la geología
Es muy probable que su interés por la botánica se iniciase siendo niño acompañando a su padre a la finca Campillo o deo Pilar, situada junto al río Jiloca y muy cerca de Daroca. Por aquel entonces allí había un jardín botánico con especies exóticas traídas por el indiano Miguel del Campillo y López, su fundador, y de heacho a día de hoy se conservan 3 árboles centenarios catalogados como árboles singulares de especial protección en Aragón. En ese mismo jardín también se encuentran especies autóctonas como el tejo y el pino piñonero.
En cuanto a la geología cabe destacar que Daroca y su comarca cuentan con un rico y variado patrimonio geológico por hallarse en la confluencia de la geología paleozoica y la tectónica alpina.
Colaboraciones internacionales
Miguel Fuertes Lorén colaboró estrechamente con algunos de los botánicos y geólogos de más reconocimiento internacional del momento. Prueba de ello es la presencia que su figura tiene a día de hoy en 25 museos y jardines botánicos repartidos por distintos países, con herbarios colectados y catalogados por él mismo. En vida, varios botánicos de renombre con los que colaboró bautizaron con su nombre o apellido a algunas de las plantas que recolectó y catalogó. Los expertos aragoneses en botánica y minerales, tienen a Fuertes en muy alta consideración como una eminencia de relieve internacional. De hecho, aparece en la Gran Enciclopedia Aragonesa y es citado con frecuencia en las actas y documentos de congresos de botánica.

Descubrimiento del larimar y reconocimiento en República Dominicana
Fuertes residió casi diecisiete años en la República Dominicana, desde mayo de 1909 hasta su muerte, en 1926. Allí fue mucho más que un simple párroco en una región alejada de su capital y en aquel país fue donde realizó uno de sus mayores hallazgos: el “larimar” o pidera azul. Se trata de una rara variedad de pectolita azul que se encuentra únicamente en la provincia de Barahona, en República Dominicana, un silicato que está coloreado por impurezas con tonos que varían entre el blanco y el azul intenso. Miguel Fuertes la localizó por primera vez en 1916 y solicitó permiso para extraerla, pero ese permiso le fue denegado. Hubo que esperar hasta 1974 para que la piedra fuera redescubierta y conocida a nivel mundial. Ese hecho se le atribuye al artesano dominicano Miguel Méndez, que fue quien la encontró de nuevo y quien le puso nombre, combinando para ello los nombres de sus dos hijas: Larissa y Mar. Fue a partir de entonces cuando se empezó a comarcializar el larimar. Se utiliza sobre todo en joyería debido a su dureza y a su capacidad de pulido, lo que la hace idónea para anillos, collares y pendientes. Además, en litoterapia se considera una piedra relajante que reduce el estrés, promueve la paz, la claridad mental y la comunicación. Se trata de una piedra endémica y única en el mundo y por ello el gobierno de República Dominicana la declaró “piedra nacional” en el año 2011.
En ese país existe un gran reconocimiento a la figura de Miguel Fuertes y en su honor se bautizó con su nombre un paraje natural muy extenso, el Monumento Natural Miguel Domingo Fuertes, constituído por un conjunto de montañas en la Sierra de Bahoruco. Por otra parte, al ser el descubridor del larimar, República Dominicana instituyó el día del larimar coincidiendo con la fecha en que la encontró Miguel.
Homenaje en Daroca
Fuera del ámbito académico, de su familia directa o de la República Dominicana, Miguel Fuertes fue un total desconocido hasta que, en 1989 su bíografo, José Luis Sáez, lo dio a conocer en un libro titulado “Papeles del Padre Fuertes”. La Comisión Dominicana para el 5º Centenario del Descubrimiento de América promovió, por iniciativa de Sáez, un acto para dar a conocer la figura del científico y sacerdote en Daroca, su pueblo. De este modo el 11 de agosto de 1989 se organizó un acto con presencia de autoridades civiles y religiosas españolas y dominicanas y se descubrió una placa colocada en la fachada de la casa en que nació, casa que fue derruída hace unos años y donde ahora hay un bloque de edificios.
