El Gobierno de Aragón ha invertido 212.083 euros desde el año 2024 para las mejoras en el templo, que es BIC

La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón ha finalizado los trabajos de restauración que se han llevado a cabo, en varias fases, en la capilla de los Corporales en la Basílica de Santa María de Daroca. El ejecutivo aragonés ha invertido 212.083 euros desde 2024 a estas mejoras en el templo. La Capilla de los Sagrados Corporales fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) el 3 de junio de 1931 y en el año 2022 el reconocimiento se extendió a la totaldiad de la Basílica. Según la tradición las Sagradas Formas que se albergan aquí fueron traídas a Daroca en 1.239 a lomos de una mula desde Luchente (Valencia) y en 1.937, tras la reforma gótica del templo, se empezaron a custodiar allí.
La capilla es el resultado de una superposición de distintas intervenciones tanto a nivel arquitectónico como ornamental desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII y es por ello que posee una gran relevancia artística y religiosa, destacando sus aportaciones en el campo de la escultura gótica. En 1997 se realizó la restauración de las pinturas murales góticas y renacentistas conservadas y de los elementos escultóricos y en relieve en piedra, yeso y madera. En 2021 se acometieron actuaciones de urgencia, y en 2022 se encargó el proyecto básico y de ejecución de supresión de humedades y restauración arquitectónica, proyecto que se ha llevado a cabo desde 2024 en tres zonas diferenciadas de la capilla: en el exterior del templo, sobre todo en los elementos que forman parte de la antigua cabecera de la capilla y en la plaza de España, en la cripta de la Anunciación y en las capillas de los Sagrados Corporales, Santa Ana y en el Museo de los Sagrados Corporales. Los trabajos los ha desarrollado la empresa Construcciones Puente Argal S.L. con un presupuesto de 121.000 euros para las dos capillas y el museo y 21.511,25 para la cripta.
Además, en 2025 tuvo lugar otra intervención para frenar el deterioro de los elementos decorativos de la capilla afectados por la humedad y para revisar el conjunto en general. Para ello se realizaron tratamientos de desalación, limpieza y consolidación, especialmente en la zona de los relieves del presbiterio, donde también se sustituyeron las placas de piedra del zócalo por morteros de cal para permitir su aireación.
En este ámbito también se ha procedido a la recuperación de parte de la policromía subyacente en la zona de las tracerías y se ha reintegrado puntualmente la policromía de aquellos relieves que lo han requerido. Además, el relieve del extremo inferior izquierdo, que fue extraído de urgencia en 2024 e intervenido en taller para permitir su recolocación, ha vuelto ya a su lugar original. Igualmente se ha ejecutado la reintegración volumétrica de algunos de los elementos del marco arquitectónico para dotarlo de una mayor coherencia compositiva.
Por otro lado, tanto las claves de la bóveda como los retablos laterales de la nave y el frente del ciborio han sido objeto de una limpieza por aspiración, al tiempo que se han revisado todos sus componentes, fijando aquellos que ha sido necesario. En la zona baja de los pilares que sustentan el ciborio se han realizado catas estratigráficas con el objetivo de verificar las diversas intervenciones pictóricas anteriores, comprender el cromatismo en origen y recuperar, en la medida de lo posible, su policromía. En la zona de la nave se ha intervenido el tabernáculo del lado del Evangelio, al igual que se han sellado algunas grietas existentes en el óculo del lado de la Epístola que lo ilumina, reabierto hace unos meses en el marco de otra intervención promovida por el Gobierno de Aragón. Finalmente, se ha llevado a cabo una limpieza y actualización de la reintegración de las lagunas del conjunto pictórico mural que decora la parte alta del ábside.
El desarrollo de la intervención ha sido supervisado por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural y por la directora facultativa de la intervención, Patrocino Jimeno. El proceso ha llevado aparejado una importante labor de documentación, así como diversos análisis de materiales y pruebas, cuyos resultados se han plasmado en una memoria final, que incluye también un plan de conservación preventiva. Como dato curioso, durante los trabajos se han descubierto varios elementos (una pieza de la mazonería del frente del ciborio y varias pizarras existentes tras el relieve extraído) que conservan trazas o diseños originales de algunos elementos de la capilla.
