Por Pascual Sánchez

Nació en Daroca el 3 de mayo de 1892 en el seno de una familia de gran tradición agrícola e industrial siendo bautizado al día siguiente con el nombre de Francisco Alejandro Mariano en la Basílica de Santa María a la que estaba ya adscrita la parroquia de San Andrés, Parroquia de los Lozano desde varias generaciones atrás. Esta familia estaba muy involucrada en la industrialización de la agricultura, cofundadora de la Azucarera de Calatayud en 1900,  del Banco de Aragón en 1910 y la Azucarera del Ebro en 1911. Su tío Ricardo, también implicado en las empresas familiares fue un prestigioso cirujano a nivel internacional y pionero en cirugía del cerebro y su primo Ricardo, igualmente cirujano, da nombre al hospital clínico de Zaragoza Dr.Lozano Blesa.

     Mariano se encaminó por otras disciplinas bien distintas dentro del campo de la agricultura en el que llevaba años trabajando su padre y tras sus primeros estudios en los Escolapios de Daroca y luego en Zaragoza, marchó a Madrid en donde se graduó como ingeniero agrónomo en 1916 con brillantes calificaciones.

     Comenzó dando clases en la  Escuela de Peritos Agrícolas de Córdoba y posteriormente en la de Agricultura de Zaragoza para más adelante pasar a formar parte de la empresa familiar Ebro Compañía de Azucares y Alcoholes S.A. con sede en Madrid, como consejero delegado para Aragón, Navarra y Rioja. Participó activamente promocionando el cultivo de la remolacha en otras regiones y en la instalación de nuevas azucareras en Miranda de Ebro y Venta de Baños y fue por esa época además vicepresidente de la Azucarera del Gállego, también del grupo empresarial familiar, creando en 1941 la empresa Semillas del Ebro S.A

    Simultaneó estas tareas con consejerías de empresas tan importantes como Eléctricas Reunidas de Zaragoza, Compañía del Gas de Zaragoza y Cementos Portland y colaboró durante años con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para el desarrollo de la remolacha.

     En los años 60 del s.XX, Mariano Lozano mantenía una estrecha amistad con el industrial jerezano Fermín Bohórquez Gómez, pionero de la agricultura moderna en España y éste le animó a que montase una azucarera en su tierra y así se hizo. En 1965 la Compañía Ebro compró 33 hectáreas en Guadalcacín, a 6 km de Jerez, y trasladó allí una de sus plantas de Aragón, la Azucarera del Gállego de Zaragoza. A esta nueva ubicación se trasladaron molinos, calderas, y secaderos de pulpa de la fabrica zaragozana y también muchos de sus trabajadores. De los 1.400 empleados con los que comenzaron la producción muchos de ellos eran de Zaragoza, Lumpiaque, Epila, Alagón, Monzón o La Puebla de Hijar, familias aragonesas que se trasladaron a Andalucía y que con el paso de los años seguían siendo conocidas como “los Maños”.

     La fábrica llevaba más de un mes trabajando con la denominación de Azucarera de Guadalcacín cuando el 9 de julio de 1968 fue inaugurada oficialmente por el ministro de Industria  López Bravo, sin embargo, ni Mariano ni Fermín, verdaderos creadores de esta nueva instalación que la prensa definió como la más grande e importante de España, asistieron a la inauguración, ambos por motivos de enfermedad.

     Este Darocense, en cuyo despacho siempre estuvieron presentes las murallas de Daroca en  un magnífico óleo de Enrique Segura, se hizo merecedor de varios reconocimientos internacionales relacionados con la investigación agrícola en el campo de la remolacha azucarera y en 1966 recibió la Gran Cruz del Mérito Agrícola por sus iniciativas en ese campo.

     Considerado uno de los principales empresarios del s.XX en España, Mariano Lozano Colás falleció en Zaragoza el 23 de octubre de 1974

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