La entidad mantiene su actividad más solidaria en Calamocha con la participación de voluntariado local

La organización Manos Unidas, que puso en marcha su campaña 2026 durante la primera semana de febrero bajo el lema “Declaramos la guerra al hambre”, presentó el pasado mes de marzo la iniciativa en Calamocha, donde se desarrolló una de las actividades más representativas, como es la Cena del Hambre. La propuesta buscó sensibilizar sobre la desigualdad en el acceso a los alimentos y promover la participación ciudadana en acciones solidarias.
La actividad organizada en Calamocha consistió en una cena simbólica en la que los participantes compartieron un gesto de solidaridad con aquellas personas que no tienen garantizado el acceso a una alimentación suficiente. Según la delegada de Manos Unidas en Teruel, Alicia Esparza, la iniciativa pretendía recordar que, mientras en muchos entornos existe abundancia de recursos, en otros lugares las dificultades para alimentarse son una realidad cotidiana.
La Cena del Hambre formó parte de las acciones habituales de Manos Unidas en la comarca del Jiloca y se enmarcó dentro de las actividades de sensibilización que la organización desarrolla a lo largo del año. En el caso de Calamocha, esta iniciativa es un punto de encuentro para la participación ciudadana y la difusión de los objetivos de la campaña.
La organización mantuvo además distintas vías de contacto en el municipio a través de voluntarias locales, lo que permitió coordinar la participación en las actividades propuestas y dar continuidad a las acciones solidarias que se llevan a cabo cada año en la capital del Jiloca.
Proyectos internacionales
La campaña de este año incluyó el apoyo a tres proyectos internacionales impulsados desde la delegación de Teruel. Uno de ellos se desarrolló en Líbano, donde se trabajó con mujeres refugiadas que habían perdido a familiares en conflictos anteriores. El programa contempló la creación de talleres de costura con el objetivo de facilitar la formación profesional y promover su autonomía económica.
Otro de los proyectos se llevó a cabo en Ruanda y estuvo centrado en la mejora de los cultivos agrícolas, especialmente en la producción de patata. La iniciativa buscó optimizar el uso de semillas y fertilizantes para mejorar la calidad del producto y favorecer la capacidad de comercio en zonas donde la agricultura presenta limitaciones estructurales.
Durante la presentación de la campaña también se recordó el origen de Manos Unidas, una organización que nació hace 66 años impulsada por un grupo de mujeres, entre ellas Pilar Bellosillo, una de las primeras auditoras del Vaticano. La entidad mantuvo su labor centrada en la cooperación internacional y la sensibilización social sobre el hambre y la pobreza en el mundo.
En Calamocha, la coordinación de la campaña se realizó a través de la parroquia y de personas voluntarias como Conchita Simón, que facilitaron la organización de las actividades locales. Además, la entidad contó con presencia en las distintas redes sociales de cara a ampliar la difusión de sus iniciativas y fomentar la participación de la ciudadanía en la comarca del Jiloca.
