EL TULIPÁN NEGRO

Siempre he creído que representaban una figura compleja y devastadora en la historia reciente y, que se ubicaban en el continente Africano, que actúan como líderes paramilitares y mafiosos que controlan territorios, recursos y poblaciones en zonas de conflicto.


Que actúan de forma inmisericorde deteniendo y extorsionado o raptando a muchos jóvenes en el caso de los niños para que cumplan las ordenes y maten sin ningún tipo de remordimiento y entrenados para no cuestionar el valor supremo de la vida, en el caso de las niñas para hacerlas esclavas sexuales de sus soldaditos.


Hubo en un tiempo en el que existía el llamado Grupo Warner que ejerció o ejerce un control extraordinario en la República Centroafricana, también se recuerda su actividad en la guerra de Ucrania.


Para que existan esos señores de la guerra se han de dar algunas condiciones como, la falta de control de los gobiernos sobre sus territorios, el tráfico de armas, intervención extranjera a cargo de mercenarios; muy temidos mercenarios.


Esas situaciones me parecían muy lejanas, allá en África, pero por lo que se ve los señores de la guerra están más cerca de lo que parece y además no se dan en estos nuevos señores de la guerra las condiciones que se dan en África.


El control de sus gobiernos es total sobre sus territorios, el tráfico de armas no existe, porque sencillamente es la compra-venta de material bélico de forma “legal” el que predomina en sus transacciones.


Quizá en lo único que no se diferencian es en el negocio lucrativo en el que están inmersos.
La muerte de los demás como generadora de riqueza, en eso parecen estar de acuerdo aquellos señores de la guerra del continente africano y los que ahora mismo están sometiendo a una escalada bélica a todo el mundo conocido.


Nadie se atreve a dar una cifra de muertos, heridos y lisiados en la guerra de Ucrania, nadie sabe exactamente los muertos acaecidos en Gaza, Líbano o Cisjordania, tampoco sabremos los muertos heridos y desplazados en Irán.


No obstante hay algo que si será medible, el gasto ingente en material bélico, a este paso se, quedarán todos sin munición.
También se medirán las ganancias de sector bélico y las cuantiosas ganancias de la bolsa en el sector de la guerra.


Como daño colateral, de momento, el incremento de todos los productos derivados del petróleo, con pingües ganancias para las empresas del sector.


Con ese “gastazo” es seguro que se podría dispensar un mejor trato a tantos y tantos que lo necesitan hay quien opina que, hasta se podría acabar con el hambre en el mundo.


A los más “afortunados” nos esperan tiempos inciertos y una merma en nuestras pobres economías, a los no tan afortunados, que son muchos, muerte, heridas y desplazamientos para huir de unas locuras inventadas por gentes absolutamente egoístas y ególatras.


Es tiempo de ir cambiando y mostrar nuestro máximo rechazo por estos nuevos señores de la guerra.

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