La palabra “peirón”, según parece, viene del latín petra-piedra- derivando en pedrón o pairón, o del griego apeiron, -sin límite-
Venga de donde venga, los peirones son unos elementos arquitectónicos muy comunes en Aragón, que según algunos autores pueden tener su origen en la época de las repoblaciones cristianas tras las conquistas de las tierras hasta entonces musulmanas, probablemente a partir de una costumbre de pastores y caminantes, de hacer montones de piedras, fácilmente visibles desde la lejanía, para señalar cruces, caminos o términos.
Suelen ser construcciones sencillas compuestas con una base con o sin gradas, un fuste o cuerpo principal, rematado con un sencillo chapitel, bajo el cual hay una o varias hornacinas con el santo o santa al que están dedicados, porque los peirones tienen esa doble función, es decir, la de señalar un cruce de camino o término y al mismo tiempo la demostración de devoción al santo o santa, a veces más de uno, que ocupa la hornacina.
En Orcajo se conservan cinco de ellos: El de la Virgen del Pilar, que incluye un reloj de sol, el de San José, conocido también como Peirón Blanco o de Carravilla, el de la Virgen del Carmen, catalogado como Bien de Interés, el de la Virgen de la Soledad y el del Sagrado Corazón, hecho recientemente a expensas de María Pilar Aguarón Valenzuela, sin embargo, son algunos más los que hubo antaño.
Según documentos de principios del siglo XX, todos los peirones de Orcajo eran propiedad de la parroquia, excepto el de San Antonio Abad, o San Antón, cuyo propietario, Cirilo Valenzuela, lo construyó en una finca de su propiedad, terreno que más tarde vendió a Cesáreo Sebastián, que paso también a ser el propietario de dicho peirón.
También existió un peirón de San Gregorio en el camino del cementerio construido por el sacerdote Conrado Ibáñez, en su finca, que luego heredó su sobrina Conrada. Muy deteriorado, debió de desaparecer en torno a 1950.
Al sur del pueblo, en la carretera de Daroca, estaba el peirón de la Virgen del Carmen, que por estar torcido fue derribado hacia mitad del año 1952 y reconstruido posteriormente, “tal como era antes”, aunque luciéndolo de cemento, en lugar de con ladrillos. En su hornacina había una imagen de piedra de la titular, que actualmente continúa.
Saliendo de Orcajo, hacia Daroca, existió el peirón llamado de la Ánimas del Purgatorio, que en torno al año 1940 ese encontraba en muy mal estado y fue reconstruido por Crescencio Aranda quien decidió cambiar la advocación anterior por la de San José
En el camino de Atea, estaba el peirón de la Soledad, que en 1951 fue reparado, sustituyendo los ladrillos dañados y volviendo a colocar en lo alto la cruz, que se había caído, así como reparar el marco de la capilla. En dirección oeste estaba el peirón de la Virgen del Pilar, que fue reparado en 1957, tras ser semidestruido, al parecer por un rayo. Más recientemente ha vuelto a ser restaurado-
A mitad de camino de la ermita de San Nicolás estaba la llamada Cruz de la Paricia que consiste en un pie de cemento y una cruz de hierro sobre el. En los años cincuenta sereparó la cruz que estaba rota, y era en ese lugar en donde el día de San Niocolás, se nombraba a los cofrades de la Sangre de Cristo y se cantaba un responso por los difuntos
Sin ser exactamente peirones, ante la pueta del cementerio había y todavía las hay, tres cruces del Calvario, sobre grandes sillares de piedra que probablemente pertenecieron a un antiguo viacrucis.

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