POR PASCUAL SÁNCHEZ

Tras haber sido suprimida como parroquia en 1902, al igual que las otras cinco que tenían esa misma condición, el templo fue desacralizado y se retiraron sus ornamentos litúrgicos. La parroquia de San Miguel era en el momento de su desaparición la tercera de Daroca en cuanto a número de parroquianos y el descontento de las familias pertenecientes a ella se puso de manifiesto, no en vano, muchas de ellas habían pertenecido a esta parroquia durante generaciones. A esta parroquia pertenecieron familias importantes como los Orera y personajes ilustres como el arzobispo de Zaragoza don Martín Terrer de Valenzuela.

     Construida entre los s.s.XII y XV de los que se conserva gran parte de sus elementos, incluido su pórtico. Sin embargo su aspecto cambió en los siglos siguientes con diversos estilos. El gótico de su bóveda estrellada especialmente y posteriormente con grandes cambios hacia el barroco, sobre todo en su interior. Más tarde, comenzó un deterioro generalizado, llegando a ser inminente su derribo a principios del s.XX

     Afortunadamente en 1919, un dinámico párroco llamado José María Gil de Oroquieta, se empeñó en impedir que esta “joya del románico”, según sus propias palabras, desapareciese y lo consiguió. La torre, a decir de los expertos, no tenía salvación y hubo que derribarla, pero se consolidó de manera notable el resto del edificio.

    El retablo del Altar Mayor, cuya tabla central está dedicada a su titular San Miguel Arcángel, se trasladó a la Basílica, en donde continúa en la capilla a la que da nombre. Es un magnífico ejemplo del gótico hispano-flamenco del siglo XIV atribuido al Maestro de Langa con clara influencia de Borrasá; se distinguen en él tres partes de épocas diferentes: La predela, las tablas centrales y el resto.

    Al ser retirado el retablo se descubrieron las magníficas pinturas del interior del ábside, datadas en la segunda mitad del s.XIV; se trata de un grandioso mural con 48 registros muy bien conservado dedicado a la Coronación de la Virgen en su tabla central, y a ambos lados tres hileras de ángeles; sobre ella 12 más con cirios, y en el centro otros 12 con diversos instrumentos musicales de la época. Salterio, corneta, órgano manual, rabel, etc.. En la hilera inferior 12 ángeles más, estos con incensarios, y en la predela los 12 apóstoles, 6 a cada lado.

      Existía en esta iglesia una capilla dedicada a San Valero con la imagen del Santo que había sido traída de su iglesia original, en lo alto del monte, tras ser saqueada y quemada por los franceses en torno a 1811. Desde entonces, la Cofradía de San Valero tuvo en San Miguel su centro de referencia y posiblemente por esa razón mucha gente todavía sigue dándole ese nombre. También tuvo esta iglesia una capilla en el lado de la epístola dedicada a Santo Tomás con un magnífico mural de mitad del s.XIV, “La Comunión de los Reyes”, que representaba a Pedro IV y su esposa Sibilia de Forciá recibiendo la Comunión de Cristo Sacerdote, que hoy se expone en el Museo de Zaragoza.

     A principios del s.XX, cuando San Miguel dejó de ser parroquia y ser retirados sus bienes la imagen de San Valero fue llevada a la Basílica, lo que ocasionó un gran descontento entre la cofradía llegando a borrarse muchos de sus cofrades, sin embargo volvió a incrementarse en número de miembros cuando, una vez restaurada la iglesia, se trasladó la imagen de San Valero desde la basílica a su capilla en San Miguel con una procesión solemne y fiesta en honor al Santo Obispo que despertó un gran entusiasmo entre la población.

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