Espero ser capaz de trasladaros la sensaciones que estoy percibiendo recorriendo mi territorio, compartiendo tiempo con afines políticos y con otros que no lo son. Me alegra ver que me conocen en cada rincón de esta provincia. Que me saludan tanto los afines, políticamente hablando, como los que no lo son. Las personas que comparten mi ideal político me trasmiten apoyo, ánimo y fuerza, lo que agradezco profundamente. También tengo que agradecer el respeto y la tranquilidad que me demuestran los adversarios. Me alegra que este ambiente no sea como el que vivo en el Congreso de los Diputados: una continua falta de respeto y educación desde la bancada de la derecha de PP y de VOX hacia el presidente del Gobierno, las ministras y ministros o al resto de los diputados socialistas. Desprecio absolutamente la política a base de bulos, uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, a quien los difunde y a quien se los cree. Serán estos últimos quienes deberán de pasar cuentas. Más pronto que tarde lo harán, a nadie nos gusta ser engañados. Frente al ruido continuo, el Gobierno del presidente Pedro Sánchez ha puesto en marcha políticas para el beneficio de la gente: mujeres, trabajadores, estudiantes, pensionistas, funcionarios, autónomos, inmigrantes…


Respecto a agricultores y ganaderos, este Gobierno tiene muy en cuenta al sector agrario, como esta demostrando estos días. En siete años de Gobierno, el sector ha recibido 4.795 millones de euros en ayudas directas en contraposición con el Gobierno de Rajoy, que en el mismo periodo de tiempo entregó tan solo 15 millones de euros. Y, lo digo bien alto, en clave provincial se ha avanzado como nunca en reivindicaciones históricas e infraestructuras tan relevantes como es la A68, sobre la que quiero reiterar un compromiso absoluto. Pero a esa derecha que hace política con el enfrentamiento y los bulos no le preocupa el 97% de la gente ni el futuro de nuestra tierra: solo les preocupa el poder. A la derecha que no respeta y que genera odio, que donde más cómoda se encuentra es en el enfrentamiento, le pido ahora que, desde la discrepancia y la distancia que suponen los ideales políticos, expongan propuestas y alternativas a nuestras políticas en la campaña de las próximas elecciones autonómicas. Estoy en el Congreso desde 2019 y no les he visto plantear propuestas ni votar a favor de medidas que mejoran la vida de las personas en su día a día. Por derrocar a Pedro Sánchez y a su Gobierno son capaces de negar lo que en otras ocasiones han apoyado. Su forma de hacer política es la exageración. Y cuando las cosas están claras, desvían el debate con el único objetivo de confundir. Critican la realidad con la irrealidad.
Esa forma de hacer política desembarcó en Aragón con Jorge Azcón, siempre más pendiente de lo que hacen en Madrid que de las peculiaridades de una tierra que siempre había apostado por el consenso. De hecho, las elecciones del 8 de febrero son el ejemplo más claro de que el PP de Azcón se ha cargado la tradición de diálogo y consenso y ha apostado por el enfrentamiento y la tensión.
En esa línea, es fundamental la estrategia de la deshumanización. Pilar Alegría recibe ataques furibundos más allá de su acción política, con referencias que cruzan la línea de la misoginia y el machismo. Es lo mismo que están haciendo con el presidente Sánchez desde hace años. Mientras recoge el reconocimiento y seguimiento internacional por su valentía y liderazgo, por el envidiable crecimiento económico del país, la poco patriota derecha y “derechita cobarde” instan a llamarle “hijo de puta” o no condenan a quienes piden “tiros en la nuca”. La democracia, espero, los pondrá en su sitio.

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