DESDE DAROCA
Pascual Sánchez

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El pasado 3 de julio se cumplían 67 años de un hecho que perfectamente puede considerarse histórico para Daroca, ya que nuestra ciudad fue uno de los lugares en los que el Santo Grial pernoctó durante su viaje conmemorativo del XVII centenario de la llegada a España de la Sagrada Reliquia.


El origen del Santo Grial se remonta, según la tradición cristiana, a la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Se cree que fue el cáliz utilizado por Jesús para instituir la Eucaristía, convirtiéndose así en un objeto sagrado por haber contenido la sangre de Cristo. Tras la crucifixión, la tradición sostiene que José de Arimatea, discípulo de Jesús, recogió en este cáliz la sangre que brotó de la herida del costado de Cristo, hecha por la lanza del centurión Longinos, convirtiendo el Grial en un símbolo de redención y vida eterna.


Las primeras noticias que relacionan al Santo Cáliz con España se remontan hacia mitad del siglo XIV, cuando, según la tradición, San Lorenzo, huyendo de la persecución romana lo llevó desde Roma a Huesca. Más tarde, el Grial estuvo en distintos lugares, incluido el palacio de la Aljafería de Zaragoza. A finales del siglo XIV el rastro de la Reliquia es un tanto confuso, sin embargo en 1437 se sabe ya de su permanencia en Valencia, ciudad en la que permanece hoy día.


Desde entonces, el Santo Cáliz no ha salido de la ciudad del Turia, salvo en contadas ocasiones, por motivos de seguridad, como la invasión francesa de Valencia de 1809, cuando estuvo custodiado en Alicante e Ibiza, hasta que finalizó la ocupación en que volvió a Valencia.


Durante la Guerra Civil de 1936-39 el Santo Grial se mantuvo “escondido” en distintos lugares, principalmente viviendas particulares, incluso tras una pared en el pueblo de Carlet, hasta finales de marzo de 1939 en que la reliquia volvió a la catedral de Valencia.


Desde entonces, el Santo Grial no había vuelto a salir de Valencia, hasta el 27 de junio de 1959, en que la preciada Reliquia hizo un curioso viaje en autobús para recorrer los lugares en donde en otros tiempos había permanecido. Una auténtica ruta peregrina, desde la ciudad del Turia a San Juan de la Peña y regreso.


Tras una breve parada en Almudévar, llegó a Huesca, en donde se ofició una misa multitudinaria en el parque de la ciudad. El lunes 29 de junio se encontraba ya en San Juan de la Peña, donde se recordó su estancia en el pasado en ese monasterio, incluso con fragmentos musicales de la ópera Parsifal, con la asistencia de numerosos fieles llegados desde muchos lugares, así como autoridades, representantes de los antiguos Reinos de Aragón y Valencia y el nuncio de Su Santidad, monseñor Ildebrando Antoniutti. Desde aquí el Cáliz pasó por Jaca y comenzó el viaje de regreso, deteniéndose en Zaragoza y posteriormente en Daroca.


Llegó a nuestra ciudad a las 3h. de la madrugada del 3 de julio y fue depositado en la iglesia de las Escuelas Pías. A las 8,30h. fue expuesto en la Basílica, en el Altar Mayor de la Santa Capilla hasta las 5h. de la tarde en que, bajo palio procesionó por la Calle Mayor hasta los conventos de Santa Ana y Dominicas, en ambos se detuvo unos minutos. A las 6h. de la tarde, el Santo Cáliz fue despedido oficialmente en la Puerta Baja, pero un nutrido grupo de darocenses lo acompañaron hasta el límite provincial.
Tras pasar por Teruel, Segorbe y Sagunto, el domingo 5 de julio, el Santo Cáliz retornaba a su capilla de la catedral de Valencia.

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