EL TULIPÁN NEGRO
Las noticias que rodean el ámbito personal y político de nuestro Presidente del Gobierno (sí, nuestro nos guste o no) no son nada halagüeñas.
Una fotografía del Sr. Sánchez con un personaje imputado en diversos procesos como es el Sr. Aldama, por cierto en libertad después de confesar su participación en varias tramas, ya supone un hecho demostrado de que el Sr. Sánchez era uno más en la trama Koldo.
El hecho de que el hermano del Presidente viviera unas semanas en la residencia habitual de éste último es un “escándalo mayúsculo”.
Hoy se puede investigar judicialmente a la Sra. Begoña Gómez porque su asistente personal haya escrito varios o muchos correos electrónicos en nombre de la Sra. Gómez.
Hoy podemos saber todos los viajes privados en vuelos regulares que ha hecho la Sra. Gómez.
Que el Sr. Presidente tuviera un asesor que presuntamente acosaba sexualmente a sus colaboradoras, le convierte inmediatamente en cómplice.
Que el Sr. Presidente pase un fin de semana con su familia en el Valle de Arán y se hospede en un parador es algo que muchos denominan como “exclusivo”.
Que la imagen de la Sra. Ayuso se vea con altos cargos de un grupo hospitalario privado no merece polémica alguna.
No parece que merezca reprobación alguna que, el Sr. Rajoy contratase a dos personas para cuidar a su padre enfermo durante cuatro años en la Moncloa y, se supone, que con cargo al erario público.
No pasa nada porque se contrate a alguien para acompañar a la Sra. del Presidente Rajoy para hacer sus compras y sujetarle el bolso.
Que en Madrid se ha silenciado la denuncia de una Concejala del Partido Popular por agresión sexual no tiene las más mínima importancia.
Que directivos de un grupo hospitalario cierren locales porque se van a reunir con dirigentes del Partido Popular, es algo normal o no tiene apenas importancia.
La Sociedad española, parece estar enferma de odio y eso es intolerable no lo deberíamos permitir pero, parece que nos va la marcha del cuanto peor mejor, porque no podemos dejarnos engañar ni ser cómplices de enfrentamientos a todas luces innecesarios.
Que el tiempo pondrá a cada uno en su lugar ya lo he manifestado en varias ocasiones, pero no podemos enfrentarnos unos con otros, ese no es el camino porque se corrompe y envenena la razón y, nos llevarán por caminos absolutamente tenebrosos.
