Concejales del Ayuntamiento y representantes de la sociedad civil vieron de cerca en qué consiste esta instalación, que
es similar a la que la empresa quiere instalar en la localidad del Jiloca, y pudieron resolver dudas

Con la intención de dar a conocer qué es y cómo funciona una planta de biometano la empresa MOEVE y el Ayuntamiento de Calamocha organizaron un viaje a unas instalaciones que la misma empresa ya tiene en funcionamiento en Alemania. Se trata de una planta de similares características a la que se pretende instalar en Calamocha. Para el viaje se eligieron perfiles representativos de la sociedad calamochina así que, además de concejales del Ayuntamiento de los distintos grupos políticos, acudieron responsables de la junta del hogar comarcal de personas mayores, de la asociación de comercio e industria de Calamocha, de la asociación de mujeres y de la Peña La Unión, las asociaciones con más peso del municipio.


La visita se concentró en varias plantas en los alrededores de Múnich. Concretamente visitaron las de los municipios de Pilsting (residuos vegetales), Malching, (estiércol de cerdo y ganado) y Simbach (estiércol de pato). Una de las cuestiones que más preocupaba al inicio eran los posibles olores, pero los visitante regresaron con la impresión de que no hay por qué preocuparse “nos podemos ir tranquilos porque lo que estamos viendo y percibiendo es que no hay ningún tipo de olor” dijo la teniente de alcalde, Sonia Palacio, que además insistió en que también será bueno para los acuíferos. José María Hernández, de Teruel Existe dijo comprender las posibles reticencias de los vecinos al tratarse de algo nuevo pero aseguró que “viendo estas instalaciones y el tratamiento que hacen de los residuos puede ser interesante”, para Rubén Navarro, del PP, la planta “puede ser beneficiosa no solo para Calamocha sino para toda la Comarca, es energía verde y además nos ayudará a controlar los residuos de los ganaderos”; mientras que Ramón Querol, del PAR, confirmó que “aquí no huele, tienes que estar muy metido dentro de la fábrica para poder percibir algo”. Isabel Martínez, responsable de licencia social de MOEVE, explicó que “con la tecnología adecuada y una vez que se sale de la planta no hay ningún tipo de olor”.
En cuanto a los representantes de la sociedad civil, Pascual Angosto, del hogar comarcal de personas mayores de Calamocha, consideró la visita como “muy interesante porque es algo que en España no se ve de forma muy habitual pero que podría instalarse en Calamocha sin problemas” y Patricia Sánchez, gerente de ACIC, dijo que podría ser beneficioso para todos “porque aprovechamos residuos que en principio no sirven para nada para generar algo tan importante como es la energía”.


Desde MOEVE aseguran que el proyecto calamochino se encuentra en la fase de tramitación ambiental. La planta trataría unas 140.000 toneladas anuales de purines, que supondrían el 70%, gallinaza y residuos de cereal, todos ellos procedentes de zonas próximas. Está previsto que las obras comiencen en el primer trimestre de 2027 para que las instalaciones entren en funcionamiento a finales de 2028, y conllevará una inversión de cerca de 17 millones de euros. Aseguran que de media generaría 15 empleos en la fase de construcción y entre 4 y 8 puestos directos permanentes en la planta, de personal cualificado y no cualificado. Además, cifran en 50 los empleos indirectos vinculados al suministro, transporte, servicios y actividad.

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