Desde Daroca

Acaba de celebrarse en toda España el día del Corpus Christi con la solemne Procesión que caracteriza a esta celebración eucarística, establecida en 1264 por el papa Urbano IV. A los darocenses nos gusta pensar, y solemos decirlo siempre que tenemos ocasión, que esta fiesta fue instituida, en parte, gracias al Milagro de los Corporales, tres años después de que dos darocenses se entrevistasen con Urbano IV en presencia del dominico Tomás de Aquino y el franciscano Buenaventura, para explicar al Santo Padre los sucesos del Monte Santo del 23 de febrero de 1239, y sobre todo la trascendencia que había tenido aquello en Daroca, desde que el Paño Sagrado llegase a la villa el 7 de marzo siguiente.
Muchos autores contemporáneos de aquellos hechos, cuando se refieren al origen de la Procesión del Corpus Christi, hacen referencia al recorrido de la mula desde tierras valencianas hasta Daroca, de esos 11 días de cabalgada por tierras de las actuales provincias de Valencia, Teruel y Zaragoza, en los que el grupo que había salido del campamento cristiano al alba del 24 de febrero tras la mula con su preciada carga, compuesto por clérigos, capitanes y soldados, iba aumentando día a día, a medida que se difundía el hecho milagroso ocurrido unos días antes, y muchos más los que se agolpaban en los caminos para verla pasar por su población o alrededores, y son muchos también los hechos considerados milagrosos y conversiones que se dieron durante esos días, como las voces celestiales que se escucharon al paso de la mula en los alrededores de Játiva, la liberación de una mujer poseída por el demonio en Alcira o el arrepentimiento de dos salteadores de caminos en Jérica.
También se refieren las antiguas crónicas al desdén del animal a los halagos que se le hacen en tierras de Teruel, animándola a que se detuviese.
Algunos cronistas consideran que la primera procesión del Corpus no es la del viaje de la mula, sino el día en que los Corporales entraron en la, entonces, villa de Daroca. Como es bien sabido, los Corporales se depositaron en la iglesia del convento de la Trinidad, a escasos metros de la muralla, pero extramuros de Daroca, y unos años más tarde se trasladó la Reliquia a la Iglesia de Santa María, que era la principal de la villa. Ningún documento conocido describe la fecha del traslado de los Corporales a Santa María, pero es muy probable que fuese el 15 de agosto de 1248. En este año, el arzobispo de Zaragoza, Arnaldo de Peralta, autorizó dicho traslado y el 15 de agosto era el día en que se conmemoraba como una verdadera procesión eucarística que no dejó de celebrarse aun cuando Urbano IV, en 1264, instituyó la fiesta del Corpus Christi. La tradición dice que fue precisamente entonces, cuando los Corporales atravesaron la Puerta Baja, entrando en la villa, cuando se escuchó el cántico que puede leerse en el escudo oficial de la ciudad: “non fecit taliter omni nationi”, es decir, “no hizo Dios nada semejante con ninguno de los pueblos”. Frase tomada del verso número 20 del salmo 147 de la Biblia, que hace referencia a Jesús entrando en Jerusalén y que, según la tradición, se escuchó en Daroca en el momento en que los Corporales entraban en nuestra ciudad.
Toledo celebra la procesión del Corpus Christi desde 1280, Sevilla dos años después y Valencia desde 1314.
Sea cual sea de las dos fechas, la de 1239 o la de 1248, a Daroca le corresponde el honor de ser el lugar donde se hizo la primera procesión del Corpus Christi.
