Desde Daroca

De todas las capillas, retablos y altares existentes en la Colegiata de Santa María de los Corporales de Daroca, antes de la reforma del siglo XVI, solamente una existe en la actualidad.


Se trata de la capilla funeraria de los señores de Albarracín, construida a principios del S.XVI, por encargo de Ruiz de Senés, de la familia Azagra, para enterramiento de su hermano Juan, que había sido prior de esta iglesia. La obra la realizaron los canteros, vecinos de Daroca, Mahoma y Brahen de Cuellar, con la supervisión de Gil Morlanes “El Viejo”. Pertenece al más fino estilo gótico inglés de la escuela de Notinghan, y en Daroca es conocida como Capilla del Patrocinio.


Su exterior es una bella portada de yesería, entre el renacimiento y plateresco. Sobre su arco apuntado, un friso decorado con grutescos, en cuyo centro, dos ángeles sujetan el blasón de los Azagra, señores de Albarracín, y de Daroca, durante algún tiempo. Aparece también el mismo blasón, por duplicado en la parte superior de la portada. El ingreso es por una puerta de arco carpanel de casi tres metros de ancho.


Cuenta también la capilla con una elegante reja de forja de principios del siglo XVI, rematada por unas atractivas “carchofas”, y en el centro una puerta de arco conopial de doble hoja.


La capilla, de apenas seis metros cuadrados, está cubierta con bóveda de crucería estrellada, que apoya en ménsulas colocadas en los cuatro ángulos, con representación de los evangelistas.


En el interior hay dos sarcófagos. El del lado izquierdo, es de piedra arenisca, con varios blasones en los que no llegaron a labrarse arma alguna, mandado construir en el s.XV, por el mencionado, Ruiz de Senés, como ya se ha dicho, para enterramiento de su hermano, pero nunca llegó a ocuparse, hecho comprobado en unas reformas de 1947, al encontrar vacío el sarcófago. La tapa, es una magnífica escultura yacente, de influencia italiana, hecha en mármol, representando a un caballero vestido con larga túnica que sujeta una espada con las manos cruzadas sobre el pecho.


En el lado derecho otro sarcófago en un arcosolio, también con escultura yacente en la tapa y un escudo de armas al frente, correspondiente al linaje de los Cidraque. Sobre el arco una pequeña lápida de 1646 que corresponde a un importante rector y diputado en Cortes, llamado Castellano.


Según la tradición, en esta capilla se dio sepultura a Pedro de Ahonés, hermano del obispo Sancho, de Zaragoza y amigo personal de Jaime I, con el que llegó a tener grandes diferencias, muriendo el de Ahonés en un enfrentamiento con hombres de don Jaime, muy cerca de aquí y el Rey quiso que fuese enterrado en una capilla “muy principal” de esta iglesia. Muy interesante es, sin duda, su zócalo interior con azulejos del siglo XVI, pero su pieza principal es el retablo, dedicado a la Coronación de la Virgen, una auténtica maravilla de alabastro inglés policromado con detalles de oro mate, compuesto de seis altorrelieves de la primera mitad del siglo XV, colocados en una mazonería de madera, posterior, estructurada en tres calles, con una hornacina central. Los tres de la parte inferior, representan, de izquierda a derecha: Nacimiento de Cristo, Adoración de los Magos y Resurrección. A ambos lados de la hornacina central, San Juan Bautista y Santa Catalina de Alejandría, y en el ático la Coronación de la Virgen, como motivo principal del conjunto.


Desde el siglo XVIII, la hornacina central estuvo ocupada por la Virgen del Patrocinio, lamentablemente, robada en el año 1973, sin que hasta la fecha se hayan tenido noticias de su paradero.

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