EL TULIPÁN NEGRO

En la España de la posguerra civil (1936-1975), se exigía a las mujeres el uso de una prenda conocida como mantilla o velo de misa. Su uso era obligatorio, especialmente para entrar en los templos, y simbolizaba la decencia, la pureza y la sumisión femenina. Ahí es nada.
Nada se decía en relación con la decencia y la pureza del varón.
Durante los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, el régimen franquista impuso un modelo de mujer recatada y subordinada al ámbito doméstico. El uso del velo o pañoleta era lo cotidiano, lo normal en la mujer. Se trataba de reforzar la moral católica y era un signo de modestia ante el hombre (no se sabe por qué) y de humildad ante Dios (su dios). Además, había que usarlo para ir a misa, prácticamente la única salida que se permitía a las mujeres solas, con el beneplácito de algunos curas que podían intimar con las feligresas.
El peinado de moda era el «Arriba España», porque el castigo de rapar la cabeza a las mujeres republicanas o de izquierdas consistía, sencillamente, en despojarlas de su dignidad y señalarlas públicamente.
A menudo, el velo acompañaba al luto riguroso. Muchas mujeres perdieron a sus maridos o familiares en la Guerra Civil, viéndose obligadas a vestir de negro durante años como marca de dolor y sumisión.
En la actualidad también podemos observar que la vestimenta de las monjas, que simboliza humildad y consagración, consta igualmente de un velo que cubre la cabeza.
Existen, no obstante, otros velos, como el islámico (hiyab). Este es un término genérico que engloba diversas prendas de modestia utilizadas por las mujeres musulmanas. Su uso puede ser una decisión personal o una imposición estatal. Los diferentes tipos de velo son: hiyab, niqab, burka y chador.
El uso de estas prendas en España ha sido objeto de debate político, tanto en nuestro país como en el conjunto de Europa.
Los posicionamientos políticos en España sobre el velo islámico varían radicalmente según el tipo de prenda (hiyab o velo integral) y la corriente ideológica.
Partidos como VOX y el Partido Popular han abogado por prohibir el uso de velos integrales (burka y niqab) en espacios públicos, apelando a la seguridad ciudadana y a la dignidad de la mujer. Sin embargo, el hiyab suele quedar excluido de estas demandas, al considerarlo una opción religiosa.
Lo que resulta realmente extraño es que aquellos partidos que añoran nuestro pasado reciente, esto es, el periodo comprendido entre 1936 y 1975, no aboguen por el uso del burka integral y el niqab, para volver al nacionalcatolicismo del que, seguramente, para ellos nunca debimos salir, sometiendo al oscurantismo a todas las mujeres de España (mi patria).
Lo raro es que no pidan —ya lo harán— poner nuevamente en funcionamiento el Patronato de Protección a la Mujer, una institución represiva del Estado español y de la Iglesia que, bajo el pretexto de tutelar la moral católica, encerró y adoctrinó a miles de mujeres, adolescentes e incluso niñas en reformatorios gestionados por congregaciones religiosas.
Ojo, que quizá lo consigan y nuestras hijas sean adoctrinadas y, en su caso, encerradas por el bien de España.
