La Asociación de Amigos de Gallocanta celebró la fiesta de despedida, que llega ya a las 28 ediciones

La Asociación de Amigos de Gallocanta ha dicho un año más “hasta luego” a las miles de grullas que han pasado el invierno en el entorno de la laguna de Gallocanta y que ahora continúan su migración, de vuelta al norte de Europa.
Fue una mañana fría y con viento pero aún así el presidente de la Asociación Amigos de Gallocanta, Diego Bayona, se mostró contento porque finalmente el día estuvo soleado y las decenas de personas que participaron en las actividades pudieron disfrutar de ellas. Los más madrugadores, un grupo de unos 20 asistentes, pudieron ver a los ejemplares abandonar el dormidero y escuchar el sonido que producen las distintas bandadas.
Además del avistamiento de grullas la mañana del sábado se completó con la exposición de la colección “Safari metálico” del escultor de Burbáguena, José Azul, que contó con esculturas tanto en el interior como en el exterior del albergue de Allucant, un taller de fabricación de atrapasueños naturales, donde los niños pudieron disfrutar elaborando sus propias creaciones, y la presentación del libro Biometría de un encuentro, del escritor madrileño Carlos Muñoz.
Por la tarde el acto más destacado siempre es el nombramiento de grullero mayor, que se entrega desde hace 22 años. Esta vez recayó en la Revista Quercus, una publicación decana dedicada a la información ambiental, la observación, el estudio y la defensa de la naturaleza. Desde la Asociación Amigos de Gallocanta han subrayado que “ha sido capaz de formar e informar a varias generaciones sobre los diferentes temas de interés medioambiental, no sólo de nuestro país, sino también de otras regiones del mundo siendo un gran referente científico y ecologista en España”, además de demostrar “un compromiso firme con la conservación de la naturaleza”.
La fiesta se va consolidando en las agendas de muchos visitantes, de hecho según Bayona hay muchos de ellos que repiten. La mayoría procede de Zaragoza y de Valencia pero poco a poco la asociación va notando cómo cada año hay más gente que se desplaza desde otros lugares, mucha de ella gracias al boca a boca de quienes ya lo han vivido y lo recomiendan.
El último censo realizado por el Gobierno de Aragón cifró en 5.420 el número de grullas que estaban en el humedal aragonés, pero desde la asociación de Amigos de Gallocanta esperan que el número aumente en las próximas semanas cuando lleguen las grandes bandadas que aún están en Extremadura. Ahora con las grullas siguiendo su viaje solo queda esperar la llegada del próximo invierno para que vuelvan a visitarnos.

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