Sin lugar a dudas, hoy nos toca hablar de una persona muy querida por todos los vecinos de Calamocha:
Paco “el Raba”. Su nombre no solo resonaba en el barrio del Santo Cristo, sino en toda la comarca
del Jiloca y Teruel. Paco era una persona singular, de esas que dejan huella con solo cruzar una
palabra. Jamás negaba un “hola, chaval” ni un ponche durante las fiestas de su barrio. Fue un hombre
abierto, defensor a ultranza de su pueblo y siempre dispuesto a sumarse a cualquier iniciativa que se
le propusiera. Un deportista incansable, a su manera: era habitual verlo recorrer las calles al trote o en
bicicleta; rara era la tarde de sol en la que no saliera a correr. El barrio echará de menos el eco de sus
partidas de pelota mano en la puerta de su casa y sus paseos diarios. Paco nunca faltó a una reivindicación
en la plaza del Peirón, ni tampoco en los medios de comunicación locales. Ya fuera en la radio, en
Calamocha TV o en este periódico, siempre tuvo un hueco para expresar su opinión, facilitando siempre
la labor de los periodistas. Nos dejaste de la forma más inesperada, intentando reparar la antena
de casa para no perderte nada. Calamocha se queda hoy más vacía sin tu presencia física, pero nos quedan
esos momentos únicos grabados en la retina de quienes compartieron contigo las últimas fiestas
patronales. Lo diste todo sin pensar que serían las últimas. Paco, te debemos esa contraportada que se
quedó en el tintero de preparar para actualizar los kilómetros recorridos o alguna que otra anécdota.
Sigue soñando alto con tu localidad querida; estamos seguros de que quienes te acompañen ahora se
lo pasarán en grande con tu forma de vivir la vida. Gracias por todo, tío Raba.
