CURRICULUM VITAE

Ene 15, 2026

EL TULIPÁN NEGRO | OPINIÓN

Un ejemplo de curriculum vitae, edad 49 años.

“Es líder de un determinado partido político, presidente de un partido político Europeo, fue durante mucho tiempo miembro de otro partido, parlamentario de Comunidad Autónoma, Director de entidades financiadas con fondos públicos de una Comunidad Autónoma.

Tiene carrera universitaria.

Tiene ocupación en esto de la política desde los 23 años de edad, concejal de Ayuntamiento (Grande), Diputado Provincial, Parlamentario de Comunidad Autónoma, ocupo cargos de Libre Designación en Comunidad Autónoma, Diputado en el Congreso, colaborador habitual de medios de comunicación, miembro de la Junta Nacional del Partido, en la ejecutiva, fue delegado del Gobierno de Comunidad Autónoma, Director de Agencia en Comunidad Autónoma.

En el sector privado ninguna relevancia, o más bien pequeña relevancia, se le conoce alguna actividad pero parece que su actividad empresarial fracasó”.

Este puede ser el perfil de algunos de nuestros políticos actuales, aunque es cierto que algunos (los menos) hasta manejan bien otros idiomas, especialmente Inglés y francés.

Hasta aquí todo “bastante” normal, otros, con pocos más años han llegado a hacer “carrera política”, es decir compartir la noble tarea de servir al interés general y defender lo público frente a lo privado y no usar la política para practicar ningún tipo de nepotismo, corrupción ni generar daño a los ciudadanos, defendiendo los intereses de estos últimos a capa y espada.

Un líder de este tipo de pelado y pelaje, aboga ahora, contra el Estado Descentralizado, en nuestro caso contra el Estado de las Autonomías y contra las Agencias y otras Fundaciones Autonómicas, es el modelo a seguir de muchos jóvenes y no tan jóvenes, es decir ha vivido durante 26 años del estado (del estadismo) y de las organizaciones e instituciones de creadas por éste y de las Comunidades Autónomas y ahora reniega de esos casi nueve trienios de vivir de ello.

Sería lógico, comprensible y necesario que los partidos políticos requirieran a sus candidatos, desde el más tierno intento de participar en lo público una muestra del currirulum vitae del candidato para, entre otras cosas, detectar que objeto persiguen con el noble arte de la política, aunque sea en municipios muy pequeños, todo ello con el objeto de detectar, para qué se apuntan a esta empresa que no puede tener otro sentido que servir a los demás y al interés general, seguro que con una pequeña muestra de su actividad actual sería suficiente para conocer los verdaderos motivos de ser un “candidato”, muchas sorpresas se encontrarían, los fines perseguidos por el candidato podrían ser muy diferentes a la noble tarea de servir a los demás.

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