La localidad albergó el mismo día su segunda concentración de coches y un mercadillo de libros usados y descatalogados.

Caminreal acogió la segunda edición de la concentración de vehículos clásicos de la localidad. Se dieron cita más de 65 vehículos, cuyos propietarios pudieron disfrutar de un almuerzo y de una ruta hasta las trincheras de Rubielos de la Cérida. Allí la empresa Acrótera les explicó los detalles del lugar que conserva, aunque recuperadas, las posiciones de la Guerra Civil en la zona. Hasta Caminreal llegaron aficionados sobre todo desde la provincia de Teruel, aunque también se contó con participantes de Zaragoza, Valencia o Molina de Aragón, en Guadalajara.

El reconocimiento al mejor vehículo participante recayó en un Renault Ondine del año 1964, pero la organización también destacó un Opel Senator que se mantenía fiel al modelo original. Además, participaron también un Dodge Dart, un camión Pegaso, un Porsche 944 o un Volkswagen Escarabajo de 1967. Pudieron verse igualmente vehículos llamativos procedentes de la Comarca del Jiloca como un Dodge Royal de los años 50, protagonista de varias películas, el Seat 600 “mirabragas” de unos conocidos constructores locales, otro Seat 600 propiedad del maestro de Torrijo del Campo o la furgoneta 2CV de 1966 que en su día sirvió a los pintores locales y que todavía la mantienen.

Vehículos participantes en la concentración de clásicos.

Después de finalizar la ruta por carretera todos los vehículos quedaron expuestos en la plaza de Caminreal para que pudieran ser observados. La organización hace un balance muy positivo del evento y lo considera “un éxito” tanto de participantes como de público. La próxima edición se espera para el año 2028.

Mercadillo de libros
A la vez que los coches se concentraban, en Caminreal se celebró el segundo mercadillo del libro, un evento semestral en la que los habitantes del pueblo y alrededores pueden hacerse con libros descatalogados y de segunda mano a un precio único de dos euros el ejemplar. La primera edición se celebró en noviembre y, visto el éxito, se decidió repetir. Jesús Salas, el organizador, comentó que “se ha prestado atención a las peticiones de quienes nos visitaron en noviembre” y por ello la cita contó con novedades en la sección infantil, con álbumes ilustrados, libros de actividades y lecturas adaptadas su edad.

En el mercadillo se pudieron encontrar todo tipo de temáticas desde novelas policiacas o históricas, hasta libros de autoayuda o recopilaciones de recetas. “El público es muy variado e igualmente debe serlo la variedad de libros que traemos, para que todo el mundo pueda encontrar algo que le interese”, comentó Salas. Además, uno de los puntos diferenciales del evento es que se situó en el antiguo bar Gancho, un establecimiento que ya no está en uso pero que se volvió a llenar de vida para dar cobijo a las lecturas y a las cientos de personas que se acercaron para descubrirlas.

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