Cicerón

Ago 29, 2025

EL TULIPÁN NEGRO │ OPINIÓN

OPINIÓN

Se atribuye a Cicerón la siguiente frase: “Pueblo culto, leyes justas, gobernantes honrados”. Lo que parece indicar esa frase es una especie de buen funcionamiento de la sociedad, sobre tres pilares, la educación de sus ciudadanos, la justicia en las leyes que se aprueban y la “honestidad y honorabilidad” de sus gobernantes.

Se trata, por lo tanto, de tener la cosa pública bien gobernada, lo que hoy por hoy no parece posible.

Por pueblo culto hemos de entender que la sociedad en general tiene un alto nivel cultural, educación e instrucción, algo que parece superado en el siglo XXI, pues todo el mundo puede adquirir un nivel cultural y de instrucción que hace un siglo no existía, he de recordar que un gran tanto por ciento de la población era analfabeta.

También hemos de entender que en la sociedad actual de valora la cultura, que se tiene un pensamiento crítico, que se respeta la diversidad y que existe un alto grado de participación ciudadana.

Nada más lejos de la realidad, no parece que se analice la información, para tener una opinión propia, ni se participa en la vida pública, más bien se consume información sin contrastar, ni se valora la cultura, que es aquello que queda después de estudiar, sólo tenemos que ver cómo se miente en los curriculum vitae de muchos de nuestros representantes políticos.
Las leyes, en general, deben respetar la dignidad humana y los derechos fundamentales, ser claras, precisas, estables y deben servir para promover la transparencia y su eficaz aplicación.

Algo que tampoco se está CONSIGUIENDO, no son claras porque sólo las entienden unos pocos, están huérfanas de precisión, se cambian al dos por tres y, por lo que se ve, al compás de intereses económicos, el interés general ni se plantea.

También nos podemos plantear cuales son las características de un gobernante honrado.

Al menos debería ser íntegro, honesto, responsable, transparente, que priorice el bien común a los intereses particulares, que reconociera y cumpliera el marco legal, que luchen de verdad contra la corrupción, que valoren el servicio y que tengan vocación de servicio, que sean humildes y empáticos.

Esto tampoco se está CONSIGUIENDO, llevan su marcha, no tienen ningún respeto por los ciudadanos y habrá que preguntarse, hasta cuándo van a dejar de respetarnos.

El pueblo aguanta casi todo lo que hacen sus gobernantes, nos piden sacrificios y nos sacrificamos, pero por lo que se ve son muchos los que utilizan la ley del “embudo”, y a estas alturas ya sabemos a quién le toca la parte estrecha.

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