
El pasado 19 de abril el entorno de Las Cuerlas, zona de influencia de la laguna de Gallocanta, acogió una actividad denominada “baños de bosque”, una serie de experiencias inmersivas en entornos naturales en las que se trabajan todos los sentidos. Los lugares ideales para desarrollarlas son los bosques o en su defecto lo considerado como “zonas azules”, como riveras, playas o entornos con agua, que es el caso del humedal de Gallocanta. Los participantes se desplazaron hasta el lugar ya que hay unos entornos “muy especiales”, dijo Carolina Soguero, responsable de la actividad, que también explicó que “aunque no hay apenas arboleda funciona de una manera particular”. En concreto la ruta partió de Las Cuerlas y puso rumbo a la ermita de San Pedro, un enclave celtíbero, donde se desarrollaron las últimas dinámicas, aunque aquellos que quisieron quedarse a comer se desplazaron después a la ermita del Buen Acuerdo. El tiempo respetó y los inscritos pudieron disfrutar de la jornada con normalidad.
A los asistentes se les propuso el andar despacio, en silencio, e ir activando poco a poco los sentidos y la propiocepción del cuerpo “es descubrir la naturaleza desde otro punto de vista”, explicó Soguero, porque la actividad busca ir más allá de saber diferenciar las especies de animales y plantas autóctonas de la zona y más allá de recorrer una distancia en un tiempo determinado, explicó. Los recorridos suelen oscilar entre los 700 metros y 1 kilómetro y medio más o menos y se realiza en grupos reducidos de entre 4 y 12 personas, no más, “para que puedan sentir de manera más personalizada esa conexión con la naturaleza” y para “crear un ambiente acogedor donde se pueda sentir paz”.
Sobre los baños de bosque
La actividad está impulsada por la Consejería de Medio Ambiente de la Comarca Campo de Daroca y se viene desarrollando desde del mes de octubre del año pasado. Los entornos en los que se lleva a cabo la experiencia se basan en un inventario de bosques singulares pertenecientes a las comarcas de Jiloca y Campo de Daroca que se publicó en 2014 en los cuadernos Xiloca y que confeccionó Raúl Vicente, ingeniero forestal que estudió todos los enclaves forestales singulares de la zona. Baños de bosque tan solo se ha desarrollado por el momento en la Comarca Campo de Daroca, pero en un futuro no se descarta la posibilidad de ampliarlo también al Jiloca porque “a la vez que ahondamos en la salud estamos promocionando los entornos naturales de la zona, que a veces son desconocidos y muchas veces infravalorados”, comentó Soguero.
Además, desde la Unión Europea hay en marcha varios proyectos que tratan de relacionar la salud de los humanos con el contacto con la naturaleza, una línea que Sogero confesó que “es prioritaria”. Ella misma, como guía certificada en baños de bosque, interacciona con centros de salud y otras instituciones para trasladarles la importancia que tiene el contacto con la naturaleza “para restablecer el bienestar emocional y equilibrar el cansancio emocional y/o mental, derivado del estrés y de la exposición a las pantallas”.
