A toda máquina

Ago 14, 2026

UNO QUE SE JOPÓ | Jesús Lechón

Guillermo Sola parece gozar tanto del don de la ubicuidad —cuando llega el verano lo mismo te lo encuentras cerrando una verbena que abriendo una procesión— como del don de lo que parece ser una capacidad innata para el trabajo y para sorprender.
De los calamochinos es conocido aquello de: «Somos dados a toda clase de gestas». Ya los cronistas de antaño dejaron constancia de cada una de ellas y yo, la verdad, no paro de hacerlo a diario, y además en todos los campos imaginables, no solo en el deportivo, como es el caso de nuestro flamante Mantenedor de 2026, don Juan Carlos Gimeno Losa.


La gesta de la que hoy vengo a dejar constancia también es considerable.


En medio de la calorina y el bochorno reinantes —de los que nos aseguran que nunca fueron tan acusados, habiéndose alcanzado los 39,7 ºC, según dicen, en Madrid: récord (en 1958 la temperatura máxima de julio fue de 37,5 ºC)—, bajo el amparo del aire acondicionado no esperaba encontrar a don Guillermo Sola en la página de Radio Nacional de España, último refugio de la buena música. En concreto, en Radio 3, donde vino a resultar que tiene un programa de música online llamado Extra-Si, dedicado a la música máquina.


Música en cuestión que, a mi ver, sigue más viva que nunca, mientras este cronista la había dado por muerta, como veremos más abajo. Para muestra, un botón. Así, el día de la Virgen, La Unión anuncia: «Empezamos los días grandes del año con la mejor MAKINA. ¿ESTÁIS LIST@S PARA QUEMAR ZAPATILLA?».


Sigue viva, aunque los calamochinos de mi generación la diésemos por muerta hace años, décadas ya, al chapar la añorada Scanner, de la cual sentimos un orgullo sin igual cada vez que leemos su nombre en los foros de la red, recordada desde el Reino de Valencia como parte de la mismísima Ruta del Bacalao. Un pueblo sin discoteca, ya se sabe, es como un jardín sin flores, como un parque sin niños, como un invierno sin nieve ni hielos; pura tristeza.


En su programa semanal, resultado de un detallado proceso de investigación, nos da cuenta de la historia, evolución y relevancia del sonido máquina, de sus míticas discotecas, sus productores, sus DJ, testimonios e iconos y, como no podría ser de otra manera, hace sonar temazos a tutiplén. Obviamente, se ha escuchado todos los discos, todas las sesiones.


Si hubo —y sigue habiendo en la actualidad— un sonido máquina, como decía el saber enciclopédico de Alejandro Caja (DEP) en su Caja de Música: «Donde esté el sonido primigenio de cualquier género, que se quite todo lo demás». En cuanto a la música máquina, gracias a Guillermo podemos afirmar que, como la de antes, ninguna, tal y como nos cuenta y hace sonar en Extra-Si, donde lo normal es subir el volumen para escuchar su sabiduría y bajarlo al sonar la música.


Su «Sola» presencia, su verbo y su saber estar hacen el resto y, sonando la música, logras la felicidad más absoluta: aquella que te devuelve la juventud. «La música es la mejor medicina», repite incansable.


Como apuntaba José María de Jaime días atrás, a propósito de la presentación del libro del año en la villa en torno a los Beltrán Ibáñez, «de Calamocha ha salido gente muy despejada». Por si todo ello fuera poco, Guillermo además es Dichero, ya consolidado, y de los buenos. «Últimamente mi santo y no me preguntes por qué; algo habrá que hacer. La cosa es marcar, que cada quien tiene su espacio».


¡Viva San Roque!

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