Desde Daroca

Las monjas dominicas de Daroca a lo largo de sus más de 500 años de historia, además de dedicarse a su vida contemplativa, han desarrollado diversas tareas de subsistencia, manteniendo durante siglos su granja y sus huertas o dedicándose a trabajos de confección, bordados, principalmente, pero también, durante algún tiempo, a la enseñanza.


En 1913 el arzobispo de Zaragoza solicitó al convento que admitiesen como postulante a una joven de 20 años que deseaba ser religiosa y tenía el título de maestra, que lo ofrecía como dote para su ingreso, por lo que podría ser destinada a una futura escuela del convento. Poco después, el 12 de febrero de 1914 ingresó una nueva postulante, llamada Concordia García, también con título de maestra, sin embargo, en aquellas fechas, el colegio no llegó a cuajar. Fue en 1945 cuando, nuevamente ingresó en el convento una postulante con el título de Maestra de Enseñanza y poco después otras dominicas cursaron los estudios correspondientes para adquirir dicha titulación, tales como sor Felipa Nogués, sor María Dolores-Remedios Tello, Sor Natividad Romance, sor María Nieves Gómez o sor Dominica. En el recuerdo de muchas y muchos darocenses están alguna de las mencionadas, además de otras como sor Sagrario o sor María Luisa.


En 1953 eran ya cinco las monjas que tenían el título de maestra, fecha en la que se puede considerar como comienzo oficial del “Colegio Dominico” de Daroca, en el que se impartía cultura general, contabilidad, formación musical, solfeo y piano y labores del hogar, además de Bachiller, aunque los exámenes había que hacerlos en Calatayud.


Las monjas que además eran profesoras, alternaban con gran ánimo su labor docente con la vida contemplativa y las tareas cotidianas del convento


Se trataba de un colegio de “pago” que llegó a tener más de cien alumnas, sin embargo, además de esas clases retribuidas para las familias que económicamente podían enviar a sus hijas a formarse en el, abrieron también unas clases nocturnas y dominicales, completamente gratis para aquellas otras que no tenían recursos económicos. Más tarde se abrió una clase mixta de párvulos, para niños y niñas entre uno y siete años. La primera guardería de Daroca.


En 1962, en el Concilio Vaticano II, se determinó que la razón de ser de los monasterios de clausura era la “vida contemplativa”, es decir que “su apostolado estaba en la oración y en el sacrificio de una vida consagrada al Señor” y no en la enseñanza, considerando incompatibles ambas actividades. Se planteó entonces tomar una alternativa de seguir con el Colegio y abandonar la vida contemplativa o continuar con ella, razón de ser del Monasterio desde sus fundación en 1522. La decisión fue unánime por toda la comunidad, aún sintiéndolo mucho por la extraordinaria relación de afecto que se había establecido entre alumnado y sus familias, decidieron cerrar el colegio.


Sus aulas cerraron definitivamente el 30 de junio de 1967, por razones consideradas “obvias y comprensibles” en aquellos momentos, y aún siendo los honorarios de las alumnas muy bajos y en muchos casos gratuitos, su economía se vio resentida al dejar de percibir las cuotas de las colegialas y tuvieron que buscar otras alternativas para poder desarrollar desde dentro del convento, principalmente en el sector de la confección, tanto de textil como de punto, también fueron una gran ayuda económica su granja y su huerta en las que las monjas trabajaron duro para sacarlas adelante. Más tarde fue la repostería, llegando a ser famosos los “Dulces de la monjas de Daroca”, gracias en parte a varias publicaciones de libros de recetas de la ya famosa sor Isabel Lora.

Comparte esta Noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *