
La reciente celebración del 40º aniversario de Pastelería Micheto en Calamocha, con Mari Carmen Colás al frente, va más allá de un simple negocio habiéndose convertido en ejemplo de espíritu emprendedor prestando servicios esenciales en el medio rural turolense. Cuatro décadas endulzando la vida de la villa de Calamocha demuestran que, a pesar de los obstáculos inherentes al entorno, la constancia, el esfuerzo y un modelo de negocio centrado en las personas son la clave de la supervivencia y el éxito. La pastelería, que Mari Carmen vio nacer hace cuarenta años junto a su anterior propietario, se ha consolidado como un pilar fundamental en el Pasaje Palafox. Emprender en el medio rural, especialmente en Teruel, implica enfrentarse a una realidad socioeconómica en constante evolución que, en ocasiones, presenta complicaciones. Sin embargo, para Mari Carmen su proximidad y cercanía son sus valores diferenciadores. En un entorno donde los servicios tienden a centralizarse, el comercio local como Micheto se convierte en un refugio de la relación “de tú a tú”. Mari Carmen puede compartir “tus penas y tus alegrías” y el simple acto de estar con la gente, una conexión humana que ninguna gran superficie puede replicar y que fideliza a la clientela, a quien agradece el haber hecho posible estos cuarenta años. Además de su esencia dulce, la pastelería ha sabido adaptarse a las necesidades del pueblo, asumiendo roles que antes cubrían otros negocios que desaparecen, como ofrecer prensa o servir de punto de recepción de paquetería. Esta ampliación de servicios es una estrategia de resiliencia y un acto de responsabilidad social para evitar que la villa pierda comodidades básicas. En definitiva, la historia de Pastelería Micheto en Calamocha es un manual práctico de cómo se puede emprender y prosperar en la España rural. Su permanencia demuestra que la fórmula del éxito en el territorio pasa por una mezcla de mucho empeño, adaptación a los tiempos y, sobre todo, una dedicación constante por su pueblo. Esperemos que este comercio de cercanía dure al menos los años que le faltan de jubilación y ojalá alguien tome el relevo de su buen hacer como comerciante del pasaje, un claro ejemplo de cercanía, resiliencia y pasión por su Calamocha.
