El anterior especialista dejó su puesto el 24 de febrero y no se le ha sustituído, acude la pediatra de Calamocha

El ambulatorio de Monreal del Campo se ha quedado sin especialista tras la marcha de su pediatra el pasado 24 de febrero. Como solución provisional la profesional del centro de salud de Calamocha se está desplazando hasta Monreal dos tardes a la semana, los martes y los miércoles de 3 a 5, fuera de su horario laboral, para realizar las revisiones rutinarias de los niños sanos. Según comentan desde el centro de salud se está dando prioridad a los bebés y a los niños más pequeños porque son más susceptibles de padecer enfermedades aunque también se atiende, dentro de las posibilidades, al resto de casos comunes “a mi hijo mayor teníamos que ponerle la vacuna, hablamos con la enfermera y no hubo ningún problema”, confesó un padre de dos menores, aunque a la vez reconoció que “para la revisión nos han pedido que esperemos, o bien que vayamos a Teruel”.
La situación afecta a más de 588 menores de 11 municipios, que son los que comprende esta zona de salud.
Aunque las familias agradecen el esfuerzo de la pediatra de Calamocha recalcan que “no es suficiente” y que sus hijos “tienen derecho a contar con un especialista en su propio centro de salud” además, tal y como explicó una madre de cinco hijos “si no hay sitio sufiente en el pediatra les atiende un médico de familia que no está especializado en niños”. En el caso de una de sus hijas “necesita un seguimiento especial de una posible enfermedad y ahora no hay nadie que se lo haga porque era la anterior pediatra la que controlaba el caso”.
Desde el departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón han confirmado esta situación y han explicado que “se está trabajando para cubrir la plaza cuanto antes”, además recuerdan que “las familias pueden desplazarse a Calamocha siempre que lo necesiten”. Por su parte, los responsables del centro de Salud de Monreal del Campo confían en que como hace poco que ha habido una oposición “haya alguien que coja esta plaza, pero no sabemos cuándo va a poder ser”. Mientras tanto entre las familias el sentimiento generalizado es de indignación “nos han dejado colgados, tendrían que preveerse estas situaciones para que cuando un médico se va del centro haya otro listo para cubrir esa plaza”, comentan, pero además les preocupa que la situación se alargue “no es la primera vez que nos pasa y tenemos miedo de que si no hacemos nada se enquiste”.

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