El documental recoge las conversaciones y experiencias de siete escritores que visitaron siete localidades turolenses

El documental Tráeme una palabra, dirigido por el fotógrafo y cineasta navarro Patxi Uriz ha realizado sus primeros preestrenos en algunos de los pueblos de Teruel en los que fue rodado.
La iniciativa de grabar una película surgió raíz de los festivales literarios impulsados por Mi pueblo lee, que consigue atraer hasta las localidades más pequeñas de la provincia a reconocidos autores de la literatura española actual como Rosa Montero, Javier Sierra, Lorenzo Silva, Espido Freire, Cristina Fallarás, Víctor del Árbol, Alejandro Palomas o Marta Robles.
Tratando de conservar ese espíritu Tráeme una palabra recorre Oliete, Huesa del Común, Libros, Lechago, San Agustín, Guadalaviar y El Castellar, siete localidades turolenses distantes entre sí pero que comparten el problema de la despoblación y que en este caso se convierten en el escenario de encuentro entre escritores y lectores rurales.
La obra tiene una duración total de 83 minutos pero en ningún momento se deja de lado la parte literaria. El documental está construido como un libro, con una estructura dividida por capítulos, cada uno de los cuales recorre uno de los pueblos. Una vez inmersos en la localidad a través de conversaciones con los vecinos y las propias vivencias del escritor se trata de explorar las distintas formas de entender la cultura como espacio de encuentro, comunidad y resistencia frente al olvido. El documental ofrece así un relato íntimo pero a la vez esperanzador de unos pueblos que se identifican como enormes, cultos, y sobre todo vivos.
Uno de los hilos conductores del documental es la recuperación de palabras en desuso y de la tradición oral de estos pueblos. Durante el rodaje, en el que participó David Pellicer, miembro del equipo de El Molino Audiovisual, habitantes de los diferentes municipios recuperaron palabras vinculadas a sus territorios y explicaron su significado, poniendo en valor un patrimonio lingüístico e inmaterial amenazado por el paso del tiempo. Al mismo tiempo, la película reivindica el papel de la cultura para generar comunidad, autoestima colectiva y futuro en el medio rural.
Ahora todo ese material gráfico ya se está pudiendo ver en algunos de los pueblos participantes. En concreto en Libros se proyectó el pasado 11 de septiembre, mientras que al día siguiente fue el turno de Huesa del Común. «Volver a los pueblos protagonistas con los deberes hechos es muy importante. Para mí, un documental es una película compartida con todos aquellos que participan. Es un acto humanista de acercar la gente a la gente y que, además, redescubre sus vidas a través del cine», explicó el director. Uriz espera que la película contribuya también a cambiar la mirada sobre unos territorios que habitualmente aparecen vinculados al abandono y la despoblación «me gustaría que los espectadores se sientan orgullosos por seguir viviendo en sus pueblos apoyados por la cultura. Al final, el documental trata de ser un altavoz de estos pueblos que leen, escriben y resisten».
