El Colegio Diocesano Las Viñas acogió la celebración organizada para conmemorar sus veinticinco años sacerdotales

La Diócesis de Teruel y Albarracín celebró el pasado 22 de junio las Bodas de Plata Sacerdotales de don Francisco Miguel Lázaro Reyes, quien conmemora veinticinco años de ministerio al servicio de la Iglesia. La jornada tuvo lugar en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel y reunió a sacerdotes, familiares, amigos y fieles para participar en un acto de acción de gracias y fraternidad sacerdotal. La celebración contó además con la presencia del obispo de Huesca y Jaca, monseñor Pedro Aguado.
Durante el encuentro, Aguado ofreció la reflexión titulada «Sinodalidad en salida, comunión de utopías», en la que abordó algunas de las líneas pastorales impulsadas por el pontificado del Papa Francisco. El prelado incidió en la importancia de avanzar en la renovación de la cultura eclesial desde la sinodalidad, la misión y la esperanza. Asimismo, señaló que la esperanza tiene su origen en la fe y animó a trabajar por una Iglesia más misionera, corresponsable y capaz de transmitir de forma creíble el mensaje cristiano.
En su intervención, el obispo también destacó que la identidad de la Iglesia conlleva una llamada permanente a la conversión y al cambio. En este sentido, invitó a las comunidades cristianas a discernir los caminos y opciones pastorales que permitan continuar avanzando hacia una renovación misionera. La reflexión sirvió como uno de los momentos centrales de una jornada que combinó el reconocimiento a la trayectoria sacerdotal de don Francisco con diversas actividades de carácter celebrativo y religioso.
Homenaje al sacerdote
Posteriormente tuvo lugar un homenaje a don Francisco Miguel Lázaro Reyes en reconocimiento a sus veinticinco años de servicio pastoral. Durante el acto se proyectó un vídeo que repasó distintos momentos de su vida y de su ministerio sacerdotal. El sacerdote agradeció el cariño recibido y recordó a las personas que le han acompañado a lo largo de su trayectoria. La jornada concluyó con la celebración de una eucaristía de acción de gracias y una comida fraterna compartida por los asistentes.
