NO A LA GUERRA

Abr 8, 2026

EL TULIPÁN NEGRO

A mí me parece un buen slogan.

A estas alturas parece que nadie recuerda la guerra de Irak, ni tampoco se acuerde nadie del Trio de las Azores.

La excusa para atacar al régimen de Sadam Huseín fue que, contaba con armas de destrucción masiva, una mentira que salió a la luz posteriormente.

Tony Blair, pidió perdón o alguna muestra de arrepentimiento por haber sido impulsor de tamaño despropósito.

En España, en el fatídico 11 de marzo de 2004 se produjeron ataques terroristas con el balance de 192 fallecidos y unos mil heridos.

Algunos se inventaron la teoría de la conspiración.

A estas alturas no se ha visto, que se sepa, que el entonces Presidente del Gobierno de España que formaba parte del trío de las Azores, hay entonado algún atisbo de arrepentimiento, ni lo hará aunque viva 200 años.

En el caso de la guerra de Irán, la actual, la iniciada del 28 de febrero de 2026 un sábado cualquiera, se están vertiendo las mismas mentiras.

No parece que los Iranís tengan en su poder la bomba atómica y parece que cumplían con los pactos establecidos por las principales potencias del mundo, EE.UU., Rusia y China.

Eran los Iraníes los que iban a atacar primero y se ha optado por un ataque preventivo, eso sí de la mano de un tal Netanyahu, cuya misión principal es echar a los Gaztíes de Gaza, anexionarse Cisjordania, por las buenas o por las malas y, si hace falta matar a todos lo hará, esto es, ser el exponente máximo de poder en Oriente Medio, ni más ni menos.

A mi juicio no existe ninguna guerra justa, pero si existiera, me gustaría ver en primera fila a aquellos dirigentes que así la consideran, eso sí que fueran acompañados de sus hijos e hijas y en su caso nietos y nietas.

Lo que pasa es que a la guerra mandan a los parias, a los que no se pueden oponer al reclutamiento militar, sencillamente por ser pobres.

No hace tanto tiempo que los que podían librarse de ir al frente con dinero así lo hacían.
En la Guerra del Rif (1911-1926), alguno se podía librar del servicio militar y evitar ser enviado al frente los que, teniendo una buena posición social y económica, podían pagar unos 10.000,00 reales de la época, o pagarle a otro (sustitución) para que fuera otro a la guerra.

Eso sí, esos que pagaban y eran sustituidos, eran los más patriotas los que más defendían España.

Mal camino llevamos.

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