Las altas temperaturas y las condiciones meteorológicas incrementaron el riesgo de incendios en todo el territorio

El Jiloca vivió el pasado 22 de junio una jornada marcada por dos incendios registrados en Bello y Monreal del Campo, en un contexto de altas temperaturas y riesgo extremo de incendio. El primero de ellos se declaró durante la tarde en el término municipal de Bello, donde las llamas afectaron a unas 70 hectáreas de cereal. Según informó el Gobierno de Aragón, el fuego quedó controlado tras la intervención de medios terrestres, mientras que durante la noche permaneció un retén formado por una brigada y una autobomba para evitar posibles reactivaciones.


En las labores de extinción del incendio de Bello también fue movilizada la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales junto a efectivos de INFOAR. Las llamas avanzaron con rapidez favorecidas por el bochorno y fueron visibles desde la localidad. El fuego se produjo además en una jornada en la que gran parte de Aragón se encontraba con elevado riesgo de incendio forestal.


Horas después, otro incendio afectó a una nave de una explotación ganadera en Monreal del Campo, donde las llamas alcanzaron una importante cantidad de alpacas de forraje. El fuego se declaró a media tarde por causas que aún se desconocían en ese momento y obligó a desplegar medios de extinción en la zona. Debido a las características del material afectado, la combustión resultó especialmente lenta, lo que llevó a prever que las labores de control y extinción se prolongaran durante toda la noche para evitar rebrotes.


Estos sucesos coincidieron con la situación de alerta roja decretada en Aragón. Este nivel implicaba restricciones como la prohibición de encender fuego en espacios abiertos o utilizar maquinaria susceptible de generar chispas con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos incendios.

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