Las familias de Joaquina Bort y Sonia Pausa han acogido a dos niños saharauis de 8 años con la iniciativa ‘Vacaciones en paz’

Se escuchan risas, son las siete de la tarde de un día de verano en la plaza España de Calamocha. Proceden de las voces de Ali y Buzeina, dos niños saharauis que pasan varias semanas en El Poyo del Cid y Daroca, acogidos por Joaquina Bort y Sonia Pausa gracias al programa ‘Vacaciones en paz’. Para ellos, no es un día cualquiera.
Desde su llegada a finales del mes de julio, ambos pequeños de ocho años están viviendo experiencias muy distintas a las que hacen frente en los campamentos de refugiados saharauis de la provincia de Tinduf, en el suroeste argelino. A Buzeina le sorprende todo, cuenta su madre de acogida, Sonia Pausa. “Por ejemplo, con el grifo, al ser automático, se preocupa de que nunca se para el agua, si te lavas los dientes y ve que dejas el grifo abierto, te lo cierra, se sorprende con las puertas y escaleras automáticas, es todo nuevo para ellos”, detalla.


También ha podido disfrutar de los medievales darocenses: “Le han encantado, reaccionaba con alegría, miraba y tocaba todo, estaba feliz con la música”.
Pausa ya había acogido a un niño, pero hace 20 años, y en esta ocasión ha sido iniciativa de su hija. “Está siendo una experiencia muy bonita, Buzeina es muy amable y responsable. Con respecto al niño que acogí, a ella le cuesta un poco más a la hora de relacionarse, sobre todo con los hombres”, explica.
Ni Ali ni Buzeina saben hablar castellano y en la mayoría de ocasiones se comunican por señas. A la hora de comer, lo mejor es el ensayo y error: “Vamos probando, la fruta es lo que más le gusta”, indica Pausa. La convivencia es muy gratificante, y según apunta, la niña colabora en todo: en tender, recoger, ir al huerto…


Las familias mantienen el contacto con las del Sáhara, por videollamadas o audios. “Esta es una buena manera de conocer otras culturas y ver las necesidades que hay”, dice Pausa, quien anima a otras familias a sumarse a la acogida: “Es fácil unirse a esta iniciativa, hay que tener ganas de colaborar y ayudar. Sería bueno que se animara más gente, ya que a nivel provincial solo hay siete”, comenta.
Ali es el tercer niño saharaui acogido por Joaquina Bort desde 2010, y curiosamente, primo del primero, quien ahora tiene ya 20 años.
Este año, se ha vuelto a comprometer tras visitar el campamento el pasado mes de diciembre. “Después de la pandemia, se necesita muchísima ayuda para el pueblo saharaui, les faltan alimentos, ropa y recursos”, dice Bort.


Buzeina y Ali son dos de los 96 pequeños que han disfrutado hasta esta semana de sus vacaciones en Aragón. Es su primer viaje a nuestro territorio, pero seguro que no será el último, ya que el programa da la oportunidad a los pequeños de hasta 12 años.

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