
Hay quienes llevan cuarenta años viendo pasar la vida y últimamente
tienen la obsesión recurrente de cargar a Teruel Existe con el
lamentable resultado de las políticas que ellos mismos han hecho o
han dejado hacer. Es lo que tiene que te llamen desde Madrid para decirte
qué has de pensar o decir, si has de bailar y con qué música. Peor
es para quienes ni siquiera han tenido que recibir esas llamadas y lo
han hecho con la convicción de que no había futuro para Teruel o el
Aragón más allá de la metrópoli. Teruel Existe se ve obligado a recordarles
que ha habido, hay y habrá diputados por Teruel en el Congreso
y el Senado: la provincia de Teruel manda 3 diputados al Congreso
en cada legislatura, y vamos por la XV. Y resulta que lo peor de lo que
pueden acusar a Teruel Existe es de que, si se esfuerza, podría llegar a
ser tan malo como ellos. No entienden que estamos aquí para enmendarles
la plana. O quizás lo entienden demasiado bien.
Desde su burbuja nos siguen diciendo que no a los proyectos tangibles
y a la economía real, nos dicen que no al equilibrio territorial,
no al desarrollo sostenible o a proteger nuestro patrimonio material
e inmaterial.
Nos encontramos un no tras otro: no a llevar la economía hacia un
futuro más sostenible,
nos dicen no a los trenes, no a las autovías o a mejores carreteras,
no a una sanidad pública, digna y de calidad, no a las inversiones,
dicen no a mejorar la financiación de los pueblos. Eso dicen los del no.
Mientras, el desmantelamiento de los servicios públicos encuentra
en nuestro medio rural su máxima expresión: lo público se degrada a
ojos vista y lo privado no encuentra lucro en nuestras comarcas. Resultado:
sin servicios. Y es que unos y otros acaban resultando intercambiables:
uno inicia la jugada en su legislatura y el otro la remata
cuando le toca. Sanidad, educación, transportes, infraestructuras y
un largo etcétera.
Frente a los que dicen que no hay otra opción para tener servicios
públicos en los pueblos pequeños (cuyos ayuntamientos sobreviven
con presupuestos ínfimos) que malvender y reventar lo más valioso
que nos queda (cielos, paisajes, campos) a especuladores y comisionistas
de poca monta, nosotros decimos que sí, que hay otras opciones,
y que hace falta voluntad. La revitalización de territorios poco
poblados no es una tarea rápida ni sencilla, pero los casos de las Tierras
Altas de Escocia, Japón o Canadá demuestran que con desde la
política se puederevertir el declive, mejorar la calidad de vida, atraer
nuevos habitantes y revitalizar las economías locales.
Desde Teruel Existe proponemos acciones concretas en incentivos
económicos y fiscales para la actividad económica, fomento del desarrollo
local y la autosuficiencia, potenciar el saber hacer y tradición
de nuestras zonas, apostar por servicios públicos universales y de
calidad, mejoras en infraestructuras físicas y digitales, participación
y gobernanza local, vivienda, mantenimiento y atracción de nuevos
pobladores.
La capacidad de los sucesivos Gobiernos en Aragón la administración
aragonesa se está mostrando modélica a la hora de dirigir iniciativas
empresariales hacia donde le interesa. Casualmente siempre
a Zaragoza y su entorno más inmediato. Nosotros decimos que, si quisieran,
esas iniciativas podrían darse en Huesca, en Teruel, en Fraga
o en Sarrión.
Una fábrica de automóviles en Teruel en la que se aprovecharán
las ayudas al funcionamiento al 20% permitido (100 de sus 600 trabajadores
saldrían a coste cero); un parque energético en el que la
población local pueda participar en su capital; la reversión de saltos
de agua y centrales para la creación de una empresa pública de generación
de energía; la instalación de una fábrica de aislantes térmicos
para la construcción que use la lana de nuestras ovejas como materia
prima en beneficio de nuestros ganaderos (y que pretenden hacernos
pasar por desecho); un tren de proximidad que recorra Aragón de
norte a sur y nos permita vivir donde queremos y acudir a nuestros
centros de trabajo de forma económica y sostenible; un tren que conecte
los apenas 17 kilómetros de distancia de Alcañiz con Samper;
una empresa dedicada a la defensa que pueda exprimir tanto las instalaciones
de Technopark como su ubicación cercana a corredor mediterráneo.
Hay ideas, hay proyectos e ilusión. Y hay personas dispuestas a
convertirlos en realidad. Lo que sigue faltando no es visión ni voluntad,
sino que se deje de poner freno al futuro de esta tierra. Porque
mientras unos trabajan por el desarrollo, otros siguen instalados en el
inmovilismo.Y así, Teruel no fracasa por falta de oportunidades, sino
por el empeño de los de siempre: de los del no.
