Solidaridad

Nov 20, 2025

EL TULIPÁN NEGRO


Todas las personas somos vulnerables, nos enfrentamos a diversas
adversidades en nuestra vida, la enfermedad, la pobreza,
la pérdida del empleo y si se llega, que no todos llegamos, a la ancianidad,
todos, por las circunstancias que sean, podemos llegar
a ser esos denominados “sin techo” sí, esas personas que duermen
en los cajeros, en los bancos de los parques o debajo de un puente,
cuyas mantas de cama suelen ser unos pocos cartones.
No creo que nadie quiera estar en esa situación.
Cuando se llega a esa situación, hace falta tirar de solidaridad,
es la sociedad la que debe compartir y ayudar a los necesitados. Y
como se proporciona esa solidaridad, pues muchos compartimos
que se lleve a cabo, tenemos ejemplos de solidaridad, ayudamos
a vecino con problemas, participamos en iniciativas para apoyar
causa locales o de nuestro barrio que nos parecen necesarias,
ayudamos a un compañero de trabajo a realizar una tarea, donamos
una parte de nuestro sueldo a la Cruz Roja o a otras organizaciones
humanitarias o donamos sangre, todo ello de forma
altruista y sin esperar nada a cambio.


No obstante de forma global, en las denominadas democracias
occidentales en las que se trata de establecer el estado del bienestar,
esa solidaridad en materia de sanidad, educación, prestaciones
a los desempleados, pensiones etc., es el Estado el que actúa
o debe actuar de forma solidaria, para ello cuenta con recursos,
siempre escasos, que hay que gestionar de forma eficaz y eficiente,
además de redistribuir en la medida de lo posible la riqueza,
algo a lo que todos debemos contribuir en la medida de nuestras
posibilidades.
En el mundo entero estamos muchos, la mayoría, que no tenemos
recursos para remediar nuestras necesidades, la élite de
privilegiados, de esos que no necesitan trabajar son unos pocos y
hacen todo lo posible por seguir acumulando riquezas y no dan
muestra de ninguna solidaridad, se ha instalado la teoría de sálvese
quien pueda, la denominada justicia social, es tildada de
ocurrencia socialista.


No es ninguna ocurrencia, es una necesidad, lo que no se entiende
es que las víctimas de una doctrina capitalista salvaje,
neocapitalista, que somos casi todos sea aceptada.
No puede existir una sociedad cohesionada sin solidaridad.
Se imaginan a los ancianos sin pensión después de una vida de
trabajo, se imaginan que sus hijos o nietos no puedan ir a la escuela,
el instituto o la Universidad porque sus familias no tienen
recursos suficientes para pagos los estudios, que el que contrae
una enfermedad no pueda acceder a los medicamentos, tratamientos
necesarios o no pueda ser intervenido quirúrgicamente
o que aquel que por cualquier circunstancia quede en desempleo
no pueda obtener una prestación sustitutoria de una parte de su
sueldo.
Eso es lo que algunos quieren, medrar a consta de las penurias
de los demás.
No nos debemos engañar ni aplaudir esos planteamientos, ese
camino solo favorece a unos cuantos, la élite, los demás somos
meras piezas a sacrificar para su enriquecimiento.

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