Una veintena de personas han encontrado trabajo gracias al programa de inclusión sociolaboral impulsado por Accem

Un total de 21 personas inmigrantes residentes en la comarca del Jiloca han conseguido trabajo en los últimos meses a través del proyecto ‘Ruralemplea’, el programa de inclusión sociolaboral en el entorno rural para personas inmigrantes impulsado por la organización Accem.
La mayoría, son de origen marroquí y procedentes de países latinoamericanos como Venezuela. De la veintena de vecinos, solo 6 son hombres, quienes ya tienen contratos de larga duración.
El éxito de este proyecto pionero en la provincia de Teruel se ve reflejado en la población femenina, ya que la gran mayoría de los usuarios son mujeres. Sin embargo, muchas de ellas están todavía en el ámbito de formación y son pocas las que se han aventurado a buscar un empleo.
A las que deciden trabajar, se las acompaña en el proceso. “Se asesora, ayuda, orienta e intermedia, pero todo lo ponen ellas, son sus cualidades por las que las contratan, por su currículum”, señala la trabajadora social de Accem María Rodrigo. Además, la entidad hace un seguimiento para que el empresario respete sus condiciones y derechos laborales.


En cuanto a la formación, todas las semanas se imparte un taller de castellano, con más de 30 alumnas entre las clases realizadas en Calamocha y Monreal del Campo. Asimismo se están proponiendo formaciones específicas relacionadas con la búsqueda de empleo, el contexto sociolaboral o las costumbres españolas, entre otros temas.


Desde su inicio en enero, este proyecto ha tenido “una gran acogida y muchos de los objetivos están cubiertos”, indica Rodrigo, quien presentó el programa junto a Sonia Salcedo, responsable de Accem en la provincia, en un acto en Calamocha. Ambas aseguran que la intención es dar continuidad, “realizando más inserciones laborales y con los talleres semanales”.
Para Rodrigo, una de las ventajas de este programa es que no existe un límite de actuaciones, “es libre, cada itinerario es personalizado”, apunta. Esta profesional notificó un repunte de usuarias interesadas al final de verano, ya que una decena de mujeres preguntaron por el proyecto para querer trabajar con jornadas pequeñas e ir tomando contacto con el mundo laboral.


‘Ruralemplea’ se ha convertido en una oportunidad para encontrar trabajo, pero además logra que estas mujeres “salgan de casa, se relacionen, hablen y mejoren el idioma, así como que puedan cotizar”, detalla.
La diferencia de cultura a veces supone un impedimento para lograr los objetivos del proyecto, por ejemplo con las costumbres en referencia a productos como el cerdo o el alcohol. “No quieren trabajar en lugares donde estén esos productos”, comenta.
La finalidad de esta iniciativa es mejorar la calidad de vida: “Aumenta su nivel de castellano, su autoestima, mejoran sus relaciones sociales, se sienten más realizadas, cobran y cotizan, es todo bueno”, dice la integrante del equipo humano de Accem.


En cuanto al empresario, también está resultando efectivo. “La población se está abriendo a contratar, la acogida ha sido brutal, una vez nos dimos a conocer todo fue rodado y no hubo problemas para captar”. Los supermercados, el sector agroalimentario y la hostelería son los nichos de mercado donde más personas se insertan. En el Jiloca, hay puestos sin cubrir que se tienen en cuenta en este programa, que viene a suplir la falta de mano de obra.
‘Ruralemplea’ se dirige a personas inmigrantes que no estén en un proceso de protección internacional y se realiza también en las provincias de Ávila y Guadalajara.

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