Comerciantes del barrio han sorprendido a MªCarmen, la propietaria de Pastelería Micheto, con motivo de este homenaje

Mª Carmen posando en la entrada de la pastelería junto a su familia

Hace cerca de cuatro décadas que la pastelería más conocida de Calamocha abrió sus puertas en la villa y el pasado sábado 30 de noviembre clientes, amigos y vecinos quisieron celebrar este aniversario junto a Mª Carmen Colás, su propietaria.
La habitual tranquilidad del Pasaje Palafox se rompió con la sorpresa que varias comerciantes prepararon para ella: un ‘photocall’ especial con su foto, acompañado de un centro de flores, que emocionó a la homenajeada.
Fue entonces cuando clientes, familias y amigos se acercaron al local para festejar este gran día. Durante la celebración, Mª Carmen destacó la importancia de la cercanía con la clientela: “Me gusta estar con la gente, darles servicio, verlas aquí y emocionarme con ellas. La constancia y el empeño son fundamentales”, explicó. También recordó la evolución de la pastelería. “Ha cambiado tanto la manera de vender como comprar, hemos ampliado servicios como prensa o paquetería, pero lo principal sigue siendo endulzar la vida de la gente”, añadió la calamochina.
En su discurso, Mª Carmen agradeció a su familia y al equipo: “Celebrar 40 años no es solo celebrar una pastelería, es celebrar una historia de familia, de esfuerzo y cariño. Gracias a mis padres, a mi compañero de vida, a mis hijos y a Micheto, que representa la tradición y el cariño en cada pastel”. También dedicó unas palabras a sus vecinas y amigas: “Me han hecho llorar y reír, son un pilar fundamental de esta historia”.

Un local desde 1985
Miguel Micheto, el fundador del local abrió la pastelería el 5 de diciembre de 1985. Mª Carmen entró como dependienta y, seis años después, por problemas personales de Miguel, se hizo cargo del negocio. “Tenía 16 años, no sabía nada detrás de un mostrador y pensé que no iba a durar, pero hoy, 40 años después, estoy encantada”, recuerda.
Respecto al futuro, Mª Carmen reconoce “lo sacrificado que es estar detrás de un negocio así”, pero mantiene la ilusión: “Me quedan unos diez años hasta jubilarme, quizá lleguemos a los 50 años”, desconociendo si habrá relevo generacional.
La celebración del 40º aniversario no solo fue un reconocimiento a la trayectoria de la pastelería, sino también a la historia compartida con vecinos, clientes y toda la comunidad del Jiloca que, durante cuatro décadas, ha endulzado su vida con Pastelerías Micheto.

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