El municipio adelantó la fecha al sábado 8 de noviembre para que otros pueblos pudieran sumarse a la iniciativa

Monforte de Moyuela se convirtió en uno de los epicentros rurales de la comarca al acoger la celebración del Día Universal del Orgullo Rural. Una jornada cargada de reivindicación y convivencia que reunió a más de 130 participantes. A pesar de que la fecha oficial es el 16 de noviembre, el municipio decidió adelantar la cita al pasado sábado 8 de noviembre, para facilitar que otros pueblos pudieran organizar sus propios actos.
Javier del Río, uno de los organizadores, destacó que la intención fue “diseñar una jornada respetuosa con el pueblo, pensada para todas las edades y con la mayor participación posible”.
La programación comenzó con un ambiente plenamente familiar gracias al ‘Rincón de jugar’, un espacio con pintacaras que atrajo a participantes de todas las edades. También tuvo lugar el taller artístico ‘La Era del Tío Cesáreo’, que fomentó la creatividad y la colaboración intergeneracional. El vermut popular, ofrecido por la food truck Malacanalla, marcó el mediodía con animación, sorteos y un concurrido bingo que sirvió para calentar motores ante la comida popular.
El menú, preparado por la organización, congregó a más de un centenar de comensales. Posteriormente, la tarde dio paso al espectáculo circense ‘La Bengala y la Maleta’, seguido de la obra teatral ‘Lo que el Cierzo se llevó’, interpretada por el humorista Alfonso Palomares.
Ambas actuaciones contribuyeron a consolidar la cita como un evento cultural además de reivindicativo. La lectura del manifiesto puso el cierre reivindicativo a la celebración. El texto fue leído por la alcaldesa de Monforte de Moyuela Paula Delmás y un representante de Barrrachina, cuya localidad tomará el testigo y organizará la edición de 2026.

En el alegato se mencionó que “el movimiento del Día Universal del Orgullo Rural no nace en ningún despacho de ninguna ciudad, ni es propuesta de ningún partido político. Nace de las personas que en su día y por decisión propia, decidimos vivir en el medio rural”.
En este sentido, el discurso invitó a “lavar la imagen creada desde la negatividad, visibilizando la parte buena de vivir en nuestros pueblos, gritando a los cuatro vientos que somos felices, que nos juntamos, que hacemos, que creamos y transformamos, que somos capaces y lo conseguimos”.
“Vivimos aquí y queremos seguir viviendo aquí, ni en New York ni mucho menos en Madrid, observando el cielo y el cambio de las estaciones con nuestro Orgullo Rural”, concluyó la intervención.
