Los murales del antiguo lavadero de lanas de Calamocha lucen renovados tras ser sometidos a trabajos para la mejora de su estado y su conservación.
Estas pinturas fueron trasladadas en el año 2007 desde su estancia original hasta este emplazamiento cercano al río Jiloca y con el paso de los años, la erosión se ha visto reflejada en los trazos orginales, así como en el muro que los soporta.
Las labores realizadas en los cerca de 27 metros cuadrados de murales han consistido en la consolidación de las piezas, en reponer morteros y cerrar grietas; además de recuperar los mensajes originales dañados por la presencia de pintadas recientes como grafitis a través de una intensa limpieza.
Los trabajos de conservación llevados a cabo en el mes de agosto también se centraron en el sifón que se montó en su sitio original, datado de mitad del siglo XVII.

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