“El cerro” en Calamocha o Caminreal, “la Carrasca” en Monreal del Campo o San Pedro en Burbáguena han vuelto a llevar a los vecinos a las ermitas del monte para celebrar jornadas campestres en hermandad.

Tres años han tenido que esperar los calamochinos para celebrar su romería a Santa Bárbara. La tradición les reúne cada primer domingo de mayo en una jornada campestre que no se pudo celebrar ni en 2020 ni en 2021 a causa de la pandemia. Este uno de mayo, madrugaron para desplegar sus casetos en el monte y disfrutar de una fiesta muy apreciada en la localidad.
Paco Pamplona contó que llevaba 18 años subiendo al Cerro a la carrera, mientras que Inocencio Casamayor agradecía que le hubiesen acercado para ver a la santa, a la cual visita cada primer domingo de mayo desde hace 80 años.


Fueron muchos los que encendieron velas en el interior de la ermita y el párroco Francisco Lázaro ofició la misa en la explanada, en una jornada de sol. Los calamochinos compartieron risas, ponches y brasas, en una jornada en la que “lo mejor es el ambiente”, comentaron Laura Malo e Ignacio Gil.
Los cofrades de Santa Bárbara de la peña Makoky dieron el gasto, algo que sus integrantes aguardaban desde 2019. En este tiempo, han colocado en altura cinco depósitos de 1.000 litros de agua, han reparado toda la instalación de suministro en los baños donde también han instalado un canal con bajante para evitar encharcamientos, han arreglado y pintado la fuente, y han pavimentado la rampa y la zona de entrada a la explanada central con 13 metros cúbicos de hormigón. Y, por supuesto, no faltó el mural dedicado al Día de la Madre, que suele coincidir con la celebración de la romería calamochina.
Burbáguena conmemoró entre el 29 de abril y el 1 de mayo sus fiestas en honor a San Pedro Mártir, organizadas por su Ayuntamiento, una cita que los vecinos también habían echado de menos en los últimos dos años.


La batukada de Ojos Negros amenizó la tarde del viernes y el sábado, se celebró la romería, en la que procesionaron tanto la talla del patrón como la de San Antón, la de San Bernabé y la de la Virgen. Tras la misa en la ermita en honor al patrón, en el pueblo disfrutaron de un vermú popular y varias actuaciones, en una jornada amenizada por la charanga cellana Kambalache. La noche culminó con una discomóvil y el domingo, la fiesta se centró en actividades para el público infantil y familiar.


En Caminreal, el 7 de mayo, tras la eucaristía en la ermita de la Virgen de las Cuevas, los Mayordomos convidaron a los vecinos a moscatel y pastas antes de subir al cerro de San Cristóbal, donde comieron y disfrutaron de una charanga. El prior de la hermandad de la Virgen de las Cuevas, Pedro Benito, destacó que es tradición que los mayordomos sean tres matrimonios, pero este año y por primera vez, son dos parejas y dos mujeres cuyos maridos no quisieron participar de la comitiva.


Otra localidad que también celebró su romería el segundo domingo de mayo fue Monreal del Campo. Los vecinos se trasladaron hasta la ermita de la Virgen de la Carrasca, en Blancas. Allí, oficiaron la misa y los grupos de amigos se reunieron para compartir viandas y diversión.


Y Fuentes Claras también ha llevado a cabo sus romerías en las últimas semanas. En concreto, el pasado 23 de abril peregrinaron desde la ermita de San Salvador, en el pueblo, a la de San Marcos, fuera del casco urbano. Unas 15 personas recorrieron los 6’5 kilómetros que separan ambos templos corriendo, en la carrera denominada ‘Subida a San Marcos’. El mal tiempo impidió que los vecinos se quedaran a comer en el entorno, así que trasladaron la celebración al pabellón, donde disfrutaron de pastas y moscatel junto con una charanga.


Además, el segundo fin de semana de mayo tuvo lugar su romería a la ermita de Villalba de los Morales. Si el viernes organizaron una verbena y el sábado, un tardeo con cena, el domingo procesionaron hasta el templo para acompañar a los penitentes de la Cofradía de Hermandad de la Sangre de Cristo. El alcalde, Diego Hernández, destacó la amplia participación de los vecinos y residentes ocasionales en esta cita.
Todas estas jornadas campestres tienen un mismo origen: están fundadas en tradiciones religiosas con el fin de pedir al cielo lluvia y protección para obtener una buena cosecha.

Comparte esta Noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.