El centro comenzó el curso con 10 matriculados y, a día de hoy, cuenta con más de veinte gracias a la incorporación de los niños en edad escolar que residen en el centro de primera acogida de ACCEM

Pocas situaciones hay más deseables para un colegio rural que ver incrementado el número de alumnos. Es el caso del CRA ‘Eras del Jiloca’, conformado por dos sedes: una, en El Poyo del Cid y otra, en Báguena. La última ha visto cómo la cantidad de niños que asistían a sus clases se ha duplicado. El motivo: la incorporación de pequeños en edad escolar que han llegado al centro de primera acogida que gestiona la organización ACCEM en Burbáguena.
Al inicio del curso, el número de matriculados en Báguena era de 8 pero, sobre todo, a partir de enero, se ha experimentado un incremento y ahora son 21 estudiantes. Por eso, algunas familias han reclamado al Servicio Provincial de Educación más apoyo en cuanto a personal docente. Consideran que, con las condiciones actuales, el centro no está preparado para atender a tantos alumnos.
Aparte de los profesores de materias específicas, que también prestan apoyo, el colegio cuenta con un profesor que ejerce como director del CRA y trabaja a jornada completa y, desde enero, se ha sumado otro maestro a media jornada.


Esta última incorporación se aprobó, como indicaron desde la consejería de Educación, en respuesta a la reivindicación de refuerzos, una petición que también se había trasladado desde el propio centro al Servicio Provincial, como indicó el director del CRA, Sergio Gómez.
El responsable del centro contó que habían pedido que la ampliación del cupo fuera a jornada completa de cara al final del trimestre, pero en Educación apuntaron que no se prevén modificaciones en los próximos meses. En cuanto al próximo curso, será el departamento turolense el que valore qué medidas tomar para garantizar una enseñanza óptima al alumnado.


Aunque el aumento de estudiantes haya sido bienvenido por la comunidad educativa, las familias naturales del Jiloca consideran que el colegio tiene unas características diferentes a las de otros CRAs, precisamente, por la diversidad de los alumnos.
Si bien algunos proceden de países de habla hispana, otros desconocen el idioma. Este factor, sumado a la experiencia traumática que implica abandonar su hogar y emigrar a un entorno extraño, hace que estos niños tengan unas necesidades especiales que no se pueden cubrir con los medios que tiene el colegio, desde su punto de vista.


A esta situación, se suma la temporalidad de algunos de estos pequeños, lo que hace que el centro esté “en un septiembre continuo”, indicaron, y eso les hace temer por el avance de los alumnos de los cursos superiores. Por eso, reclaman que Educación valore la singularidad del caso de Báguena.
Por su parte, Gómez contó que el incremento de matriculados y de personal -a media jornada- habían favorecido el desdoblamiento del grupo, dividido ahora en Infantil y Primaria. El centro, contó, está haciendo todo lo posible por atender adecuadamente a los niños de todos los niveles.


ACCEM, con el cole rural
Desde ACCEM, manifestaron su apuesta por aulas como la de Báguena. “Si estamos en entornos rurales, queremos colegios rurales”, explicó la directora del centro de primera acogida de Burbáguena, Sonia Salcedo. Como recordó, fueron los propios usuarios los que eligieron escolarizar a sus hijos en el CRA frente al colegio de Calamocha, porque consideraron que estarían más cómodos e integrados.
Salcedo avanzó que esperaban recibir más usuarios en los próximos meses, incluyendo niños. Por eso, manifestó la intención de matricular a los que estén en edad escolar en el CRA de Báguena. “Tanto los niños como las familias y ACCEM estamos encantados con el colegio”, manifestó.
A la petición de refuerzos por parte de las familias jilocanas, se suman otras que se plantearon al inicio del curso, como los servicios de madrugadores y de comedor con el fin de favorecer la conciliación familiar pero fueron denegados porque el número de alumnos no alcanzaba el mínimo establecido. De tal forma, crearon La Tribu Rural, colectivo gracias al cual hay una red de apoyo que les ha permitido solventar esta problemática. Con el apoyo económico de los Ayuntamientos de Báguena y Burbáguena, y de ADRI Jiloca-Gallocanta, han contratado personal para gestionar necesidades como el servicio de comedor, que se lleva a cabo en un espacio cedido por el colegio.


Además, gracias a ACCEM, los niños que acuden a Báguena desde Luco y Burbáguena lo hacen en transporte escolar. La furgoneta de la ONG se quedó pequeña y Educación tuvo que asumir el servicio, del que se benefician el resto de alumnos.

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